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Señales de alarma vegetales

Una variedad de boniato alerta a sus vecinas para mantener a raya las plagas.

Batata o boniato. [GETTY IMAGES/LUHUANQI/ISTOCK]

Cuando las hojas de una variedad de batata son mordisqueadas, liberan una sustancia de olor penetrante que incita a las demás hojas, de la misma planta o de otras cercanas, a producir proteínas defensivas que las hacen indigestas. Nuevas investigaciones siguen el rastro a este sistema de alarma oloroso.

«Es un tipo de respuesta rápida», afirma Axel Mithöfer, ecólogo vegetal en el Instituto Max Planck de Ecología Química en Jena, uno de los autores del estudio, que se publicó el pasado noviembre en Scientific Reports. Otras plantas poseen sistemas químicos de alarma que avisan a las vecinas de que se preparen para el ataque, pero las hojas no suelen fabricar compuestos defensivos hasta que no son mordidas. En cambio, las hojas de esta planta sintetizan el compuesto en cuanto las vecinas son mordidas.

Para investigar esta respuesta, Mithöfer y sus colaboradores depositaron orugas sobre una variedad de batata resistente a las plagas, la Tainong (TN) 57, y su prima más sensible, la TN66, originarias de Taiwán. Ambas «exhalaron» una cuarentena de sustancias al ser atacadas, pero las hojas de la TN57 liberaron el doble de DMNT, un compuesto hallado en otras respuestas defensivas vegetales.

Como paso siguiente, colocaron en una urna de vidrio cerrada una planta TN57 sana junto a otra a la que se le habían perforado algunas hojas con unas pinzas de laboratorio. A las 24 horas, las hojas intactas de ambas contenían niveles elevados de esporamina. Esta proteína también está presente en los tubérculos de la planta, donde dificulta su digestión en el estómago humano cuando están crudos y causa problemas similares en el intestino de los insectos. Cuando el DMNT sintetizado se liberó en una urna que albergaba plantas sanas, el follaje no tardó en producir la esporamina.

El equipo de Mithöfer estudia ahora el mecanismo del que se sirven las hojas de la TN57 para captar y reconocer el DMNT. También espera analizar si otras sustancias liberadas por el follaje activan las defensas.

César Rodríguez-Saona, entomólogo de la Universidad Rutgers ajeno al estudio, considera fascinante este mecanismo defensivo, aunque matiza que la exposición al DMNT en las urnas cerradas podría ser mayor que la que las plantas experimentan en campo abierto, con el viento. Quizá también las plantas TN57 indemnes no siempre destinen su energía a esta estrategia rápida de defensa.

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