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La crisis de la gestión pública en Estados Unidos

Es imprescindible revisar los sistemas con que se ejecutan allí las políticas nacionales.
Matt Collins
La crisis de la gobernación en EE.UU. va más allá de las divisiones políticas e ideologías; afecta también a la puesta en práctica de las políticas ya adoptadas. No sólo están los estadounidenses divididos por lo que deba hacerse con la asistencia sanitaria, el déficit presupuestario, los mercados financieros, el cambio climático y otros asuntos, sino que el gobierno no está siendo efectivo en la ejecución de las políticas que se deciden. Los sistemas de gestión que engarzan el gobierno, las empresas y la sociedad civil necesitan un arreglo urgente.
Los fallos del sistema son notorios y numerosos. Los ataques del 11-S se podrían haber impedido si el FBI y las agencias de inteligencia hubieran cooperado de forma más eficiente a principios de 2001, cuando percibieron indicios de un posible ataque terrorista. La enorme devastación y la pérdida de vidas humanas producidas por el huracán Katrina fueron posibles sólo porque durante decenios se ignoró, entre otras recomendaciones, la de reforzar los diques que protegían Nueva Orleáns, y sólo porque tras la tormenta falló la ayuda federal de emergencia. La ocupación de Irak por parte de EE.UU. ha estado marcada por una corrupción escandalosa y masiva, la incompetencia y el fracaso en la realización de los planes.

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