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1 de Diciembre de 2009
Historia

La investigación del Sol en la época de Galileo

Galileo miró con ojo de artista a través del telescopio. No es casual que numerosos artistas compartiesen con Galileo un modo de contemplar la naturaleza.

THE CHRONICLE OF JOHN OF WORCESTER. J. R. WEAVER (COORD.) PAG. 28; OXFORD 1908 (1989)/Sterne und Weltraum

En el siglo xvii, el científico Galileo Galilei y el pintor Claude Lorrain se contaban entre los principales estudiosos del Sol. Ninguno de sus coetáneos lo ponía en duda. Lorrain falleció en 1682. Se le enterró en la iglesia de la Santissima Trinità dei Monti, en lo alto de la escalinata de la Plaza de España, en Roma. En la tumba se resaltaba, como algo de extraordinaria calidad en el conjunto de su obra, "la manera portentosa" en que plasmó "los rayos del Sol al amanecer y en el crepúsculo".

En 1613, un Claude Lorrain adolescente llegaba a Roma para permanecer allí, aunque con algunas interrupciones, hasta el fin de su vida. Ese mismo año, aparecía la obra en que Galileo exponía sus observaciones de las manchas solares. Junto con la publicación del Sidereus Nuncius en 1610, ese logro haría tan famoso a Galileo que, aun después de su muerte, seguiría siendo considerado uno de los resultados más notables de su carrera. Cuando en 1737, tras largas y amargas discusiones con Roma, fue finalmente posible levantar en la basílica de la Santa Croce de Florencia un mausoleo en su honor a la vista de todos, el sarcófago fue emplazado entre dos estatuas de mármol esculpidas por Vicenzo Foggini, que encarnan, respectivamente, la Geometría y la Astronomía. La figura exhibe un disco solar donde pueden reconocerse las manchas solares sobre las que Galileo había escrito en 1613, atributo equiparable al elogio inscrito en la tumba del también investigador del Sol Claude Lorrain. Así pues, científico y artista fueron homenajeados en sus respectivas sepulturas como extraordinarios estudiosos del Sol y sus diferentes manifestaciones.

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