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1 de Mayo de 2007
Astrofísica

La reacción de los agujeros negros

Un solo agujero negro, más pequeño que el sistema solar, controla el destino de un cúmulo entero de galaxias.
La cartografía a gran escala del universo semeja un mapa de carreteras. Se alinean galaxias a lo largo de filamentos que cruzan el espacio intergaláctico: las autopistas. En el intervalo entre una ruta y otra, hay regiones de menor densidad: el campo cósmico. Y en los cruces, donde convergen múltiples filamentos, hallamos cúmulos de galaxias: las capitales cósmicas.
El tamaño de estos cúmulos llama la atención. La luz necesita poco más de un segundo para ir de la Luna a la Tierra, y ocho minutos en llegar desde el Sol. La luz procedente del centro de la Vía Láctea tarda 25.000 años. Muy poco, comparado con el que tarda en cruzar un cúmulo de galaxias: unos 10 millones de años. Los cúmulos son los cuerpos más voluminosos ligados gravitatoriamente del universo. Los filamentos que recuerdan a las carreteras adquieren un tamaño mayor, pero no son cuerpos coherentes y trabados por la gravedad.

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