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  • Investigación y Ciencia
  • Mayo 1997Nº 248

Astronomía

El SOHO revela los secretos del Sol

Una nueva y potente nave espacial, el Observatorio Solar y Heliosférico, el SOHO, sigue atenta lo que acontece en el astro durante las 24 horas y nos permite conocerlo mejor.

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Desde lejos, el Sol no parece demasiado complejo. Para el observador ocasional es sólo una bola de gas, lisa y uniforme. Pero cuando se mira más de cerca se ve que está en permanente agitación y se suscitan muchos interrogantes sobre su naturaleza. No sabemos, por ejemplo, cómo genera el Sol sus campos magnéticos, responsables de buena parte de su actividad; ésta se manifiesta en las impredecibles explosiones que provocan, en la Tierra, las tormentas magnéticas y los apagones energéticos. Tampoco se sabe por qué ese magnetismo se concentra en las manchas, islotes oscuros que motean la superficie solar, tan grandes como la Tierra, aunque miles de veces más magnéticos. E ignoramos por qué la actividad magnética del Sol varía de forma tan brusca, disminuyendo e intensificándose de nuevo cada once años más o menos.
Para dar respuesta a estas cuestiones y predecir mejor los efectos del Sol en nuestro planeta, la Agencia Espacial Europea y la nasa lanzaron el dos de diciembre de 1995 un vehículo espacial de dos toneladas de peso, el Observatorio Solar y Helios­férico, o SOHO. Alcanzó su posición estratégica permanente --el punto interno lagrangiano, situado aproximadamente a un uno por ciento de la distancia al Sol-- el 14 de febrero de 1996. Allí se equilibran las fuerzas de la gravedad terrestre y solar, de forma que el SOHO gira alrededor del Sol junto con la Tierra. Los satélites que han estudiado antes el Sol orbitaban alrededor de la Tierra, así que ésta se interponía regularmente en su línea de visión. El SOHO lo vigila de forma continua: una docena de instrumentos lo examinan con un detalle sin precedentes y remiten diariamente varios miles de imágenes a la Planta de Operaciones de los Experimentadores del SOHO, en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard (Greenbelt, Maryland) de la nasa, mediante las antenas de la Red del Espacio Profundo (Deep Space Network)

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