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Etiquetas personales de RFID

Las minúsculas etiquetas de identificación por radiofrecuencia, largo tiempo utilizadas para el control de existencias e inventarios, se engastan ahora en numerosos artículos de consumo. Ello plantea nuevos riesgos para la privacidad.

Los residentes en un estado fronterizo con Canadá o México quizá muy pronto puedan emplear un artículo de técnica avanzada: un permiso de conducir legible a distancia. El Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. promueve el uso de una tarjeta diseñada para identificar a los ciudadanos que se acercan a los límites del país, evitando así dilaciones y molestias al cruzar la frontera. Ahora bien, si, amén de la comodidad, nos preocupa nuestra intimidad y seguridad, los estadounidenses deberían pensarlo dos veces antes de solicitar ese nuevo carné de conducir.

Los nuevos permisos estarán equipados con etiquetas de identificación por radiofrecuencia (RFID), que podrán ser leídas a través del bolsillo, la cartera o el bolso, a distancias de hasta 9 metros. Cada etiqueta incorpora un microchip codificado con un número de identificación exclusivo. Al aproximarse el portador a un puesto fronterizo, una antena conectada al chip capta la energía radiada por el dispositivo lector de dicho puesto y provoca la emisión del número de identificación (ID). Cuando el titular del permiso llega a la frontera, ese ID ha entrado ya en una base de datos del departamento de Seguridad Nacional; el agente visualiza en su pantalla la fotografía del viajero y otros datos de interés.

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