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Reflexiones sobre la nueva privacidad

Cuestiones que en apariencia conciernen a la intimidad personal consisten en realidad en problemas de seguridad, de política sanitaria, de aseguración o de imagen personal.
La privacidad es un test de Rorschach público: menciónesela, y al momento asistiremos a encendidas disquisiciones. A unos les preocupan los abusos de poder del gobierno; otros temen que sea conocido su pasado con las drogas o su conducta sexual; los hay que se despachan contra las empresas, que se apropian de datos personales para mejor orientar su publicidad, o contra las indagaciones de las aseguradoras acerca de la historia médica de sus solicitantes. Se teme un mundo de comercialización invasora, donde los datos encasillarían a los individuos en determinados "segmentos de consumo", perfectamente ajustados a sus deseos más íntimos o a sus caprichos más frívolos. Y no faltan quienes tiemblen ante las intromisiones del gobierno o las imposiciones sociales.
Cuando se habla de estos temores, se suele considerarlos parte de un tira y afloja: entre privacidad y atención sanitaria efectiva; privacidad y uso libre y gratuito de creaciones de un tipo o de otro (en sitios costeados por la publicidad); privacidad y seguridad personal o colectiva. Debates todos ellos muy manidos, ahora otra vez en primer plano, pero de muy distinto modo al de los tiempos en que sólo interesaban a especialistas, círculos restringidos o tenaces defensores de su intimidad personal.

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