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1 de Noviembre de 1992
Fisiología neuronal

Cerebro de varón y cerebro de mujer

Las variaciones cognitivas de uno a otro sexo reflejan diferentes influencias hormonales sobre el desarrollo del cerebro. Comprender estas diferencias y sus causas ayudará a penetrar en la organización del cerebro.

La mujer y el hombre no sólo difieren en atributos físicos y función reproductora, sino también en la manera de resolver problemas intelectuales. Se ha considerado elegante insistir en que estas últimas diferencias son mínimas y que obedecen a la diversa experiencia habida durante el desarrollo. Pero la verdad es que las pruebas recogidas denuncian que las hormonas sexuales condicionan la organización del cerebro en una etapa precoz de la vida; y así, desde los comienzos, el ambiente actúa sobre cerebros que presentan un sistema de ordenación distinto según se trate del niño o de la niña. Esa disparidad de partida hace casi imposible evaluar los efectos de la experiencia por separado de la predisposición fisiológica.

Los estudios de comportamiento, neurológicos y endocrinos han identificado los procesos que originan diferencias sexuales en el cerebro; gracias a ellos se han aclarado algunos aspectos de la base fisiológica de dicha disparidad. Además, analizando la influencia de las hormonas en la función cerebral a lo largo de la vida se aprecia que las presiones evolutivas condicionantes permiten, no obstante, cierto grado de flexibilidad en la capacidad cognitiva diferencial entre los sexos.

Las principales diferencias que marca el sexo en la función intelectual parecen residir en los modelos de capacidad y no en el nivel global de inteligencia (el coeficiente intelectual, CI). Todos somos conscientes de que las personas tienen capacidades intelectuales distintas: unas manejan muy bien las palabras, otras son hábiles en el uso de objetos —construyendo o reparando cosas, por ejemplo. Del mismo modo, dos individuos pueden tener la misma inteligencia global pero poseer modelos diferentes de capacidad.

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