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  • Investigación y Ciencia
  • Marzo 2012Nº 426

Cosmología

Agujeros negros de masa intermedia

Los agujeros negros con una masa inferior a un millón de veces la del Sol podrían resultar clave para entender cómo se formaron sus hermanos supermasivos y las galaxias que los albergan.

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Desde hace unos diez años, sabemos que casi todas las galaxias de gran tamaño albergan un inmenso agujero negro; un objeto cuya atracción gravitatoria exhibe una intensidad tal que ni siquiera la luz puede escapar. Al morir, algunas estrellas pueden convertirse en agujeros negros con masas de entre tres y cien veces la del Sol. Sin embargo, tales objetos resultan minúsculos en comparación con los descomunales titanes de miles de millones de masas solares que habitan los núcleos galácticos.

Los agujeros negros supermasivos plantean grandes interrogantes. ¿Por qué tantas galaxias poseen uno? ¿Qué fue primero, la galaxia o el agujero negro? ¿Cómo se formaron? El misterio se intensifica si tenemos en cuenta que los agujeros negros supermasivos ya poblaban el universo cuando este era muy joven. De hecho, en junio de 2011 se publicó el descubrimiento del ejemplo más antiguo conocido hasta la fecha: un agujero negro de 2000 millones de masas solares que ya existía hace unos 13.000 millones de años, apenas 770 millones de años después de la gran explosión. ¿Cómo es posible que un agujero negro alcanzase un tamaño semejante en tan poco tiempo?

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