Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Marzo de 2012
Biología

Un nuevo camino hacia la longevidad

Se ha descubierto un mecanismo ancestral que retarda el envejecimiento. Los fármacos con capacidad de modularlo podrían muy bien posponer el cáncer, la diabetes u otras enfermedades propias de la tercera edad.

WIKIMEDIA COMMONS/CC BY 2.5

En síntesis

En 2009 se descubrió un fármaco, la rapamicina, que prolongaba la vida de los ratones al interferir con la actividad de la proteína TOR de mamíferos (mTOR). El hallazgo constituye la prueba más convincente hasta la fecha de que se puede retrasar el envejecimiento de los mamíferos con fármacos.

Ello despertó el interés por descubrir el papel de mTOR en la senectud. El resultado también hizo plantear otra pregunta: ¿Por qué la eliminación del crecimiento y multiplicación celular (uno de los efectos de la inhibición de mTOR) aumenta la esperanza de vida?

La investigación en torno a esa cuestión podría llevar al desarrollo de medicamentos que postergaran o mitigasen las enfermedades asociadas al envejecimiento, como el alzhéimer, el cáncer o la insuficiencia cardíaca, o incluso aumentaran la longevidad humana.

En una clara mañana de noviembre de 1964 el Cape Scott, de la Marina Real canadiense, zarpó de Halifax, en Nueva Escocia, para realizar una expedición de cuatro meses. Comandados por Stanley Skoryna, catedrático de la Universidad McGill, el equipo de 38 científicos que iba a bordo partió hacia la isla de Pascua, un territorio volcánico que emerge del océano Pacífico a 3500 kilómetros de la costa de Chile. Se había planeado construir un aeropuerto en la remota isla, famosa por sus misteriosas esculturas de cabezas enormes, y el grupo quería estudiar su gente, flora y fauna, que se mantenían casi aislados de la modernidad.

Los isleños recibieron calurosamente al equipo de Skoryna, que se trajo cientos de especímenes de plantas y animales, así como muestras de sangre y saliva de los 949 residentes. Sin embargo, el mejor hallazgo lo aportó un tubo de ensayo lleno de tierra: contenía una bacteria que sintetizaba un compuesto químico defensivo con una propiedad extraordinaria, la capacidad de prolongar la vida en diversas especies.

En la actualidad, varios equipos han demostrado que la sustancia, denominada rapamicina, hace aumentar la esperanza de vida máxima de ratones de laboratorio. A menudo, algunas afirmaciones poco fiables sobre el retraso del envejecimiento se refieren a datos que indican un incremento en la esperanza media de vida, algo que se puede conseguir mediante antibióticos u otros fármacos que evitan la muerte prematura pero no influyen sobre el envejecimiento. Por el contrario, un aumento de la esperanza de vida máxima (que a menudo se calcula como el promedio de la edad alcanzada por el diez por ciento de la población que más años vive) es una característica distintiva de un retraso en el envejecimiento. Ningún otro fármaco ha prolongado de forma tan contundente la esperanza de vida máxima en mamíferos. Por tanto, el éxito cosechado en ratones ha cambiado el panorama de la gerontología, que busca una forma sencilla de aplazar la senectud, no solo para aumentar la longevidad sino para evitar muchas de las enfermedades asociadas a la edad avanzada, desde las cataratas hasta el cáncer.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.