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En el artículo de Kelly Jaakkola «¿Los delfines son diestros o zurdos?» [Investigación y Ciencia, junio de 2021] se exponen varios sesgos relativos a lo que las personas solemos entender por girar «hacia la derecha» o «hacia la izquierda» y se analizan las consecuencias de dichos sesgos en el estudio de la lateralidad en los animales. Para ilustrar las ambigüedades, el artículo emplea el siguiente ejemplo: «Para entender el meollo del asunto, haga lo siguiente: en primer lugar, póngase en pie y gire a la “derecha”. Luego, túmbese en el suelo boca abajo y ruede hacia la “derecha”. Si actúa como la mayoría de la gente, en el primer caso el hombro derecho se desplazará hacia su espalda, mientras que en la posición horizontal ese mismo hombro se moverá hacia el pecho, o el lado frontal. Es decir, girará exactamente en el sentido contrario».

Sin embargo, en estas dos situaciones se emplean verbos diferentes: girar y rodar. Y mientras que el primero induce a pensar en un movimiento en torno a un eje longitudinal central, el segundo hace referencia a un movimiento en torno a un eje longitudinal lateral (el de contacto con la superficie). De hecho, si estoy de pie con la cara contra una pared y me dicen que «ruede» hacia la derecha, ejecutaré el mismo movimiento que si estuviera tumbado en el suelo. Y curiosamente, si estando tumbado boca arriba me indican que ruede hacia la derecha, una vez haya completado media vuelta y esté boca abajo seguiré desplazándome de la misma manera. Pero, si estando boca abajo me indican que ruede hacia la derecha, entonces lo haré en sentido contrario. Por tanto, estar apoyado en una superficie boca arriba o boca abajo cambia lo que entendemos por derecha e izquierda.

José Luis Sendagorta
Bilbao


RESPONDE JAAKKOLA: Es cierto que existe una interesante relación entre los distintos verbos empleados para describir los movimientos de giro y nuestra intuición al respecto. Sin embargo, la cuestión que abordábamos en nuestro trabajo publicado en Behavioural Brain Research no hacía referencia a palabras concretas ni a superficies físicas: nuestro objetivo era explorar el hallazgo de que varias publicaciones científicas habían clasificado los movimientos de giro de los animales atendiendo a la orientación típica de estos. En concreto, los movimientos en los que el lado derecho del animal se desplaza hacia delante y el izquierdo hacia atrás se habían clasificado como «giros hacia la izquierda» o «en sentido antihorario» en humanos y aves que caminan, pero como «giros a la derecha» o «en sentido horario» en delfines y ballenas. Por tanto, comparar el comportamiento de animales diferentes exige emplear una denominación neutra.

Las ambigüedades adicionales que señala Sendagorta resaltan aún más la importancia de estas consideraciones, ya que tales ambigüedades desaparecen bajo la nueva nomenclatura introducida en nuestro estudio: un movimiento clasificado como RiFS recibirá siempre dicha denominación con independencia de la orientación del animal, de que este se apoye o no en alguna superficie o de la dirección en que esté mirando.

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