Sonidos universales

Muchas vocalizaciones recién creadas se entienden bien en distintas culturas.

En la parte presencial del estudio participaron 429 personas de 7 grupos lingüísticos. Escucharon varios sonidos y trataron de adivinar el significado de cada uno, seleccionándolo de entre un conjunto de 12 imágenes. Los investigadores usaron tres sonidos distintos para representar cada significado y les indicaron que era posible asociar más de un sonido a cada imagen. Los sonidos que denotaban «niño» fueron los que generaron más respuestas correctas. Los que representaban objetos inanimados, como «fruta», arrojaron resultados dispares. [FUENTE: «NOVEL VOCALIZATIONS ARE UNDERSTOOD ACROSS CULTURES», ALEKSANDRA C´WIEK ET AL. EN SCIENTIFIC REPORTS, VOL. 11, ART. 10108, MAYO DE 2021. AMANDA MONTAÑEZ (gráficos)]

Algunos gestos, como señalar para dirigir la atención de alguien, se comprenden bien en cualquier lugar del planeta. Ahora, una nueva investigación ha demostrado que lo mismo ocurre con ciertas vocalizaciones, las cuales pueden ser icónicas y reconocibles para personas de todo el mundo, incluso cuando el hablante no se limita a imitar un sonido muy conocido. El hallazgo, publicado en Scientific Reports, podría ayudar a explicar la aparición del lenguaje hablado moderno.

En 2015, dos de los autores del nuevo trabajo retaron a algunos angloparlantes a inventar sonidos que representaran varios conceptos sencillos, como «dormir», «niño», «carne» o «roca». Cuando otras personas anglófonas escucharon esos sonidos e intentaron relacionarlos con los conceptos, obtuvieron muy buenos resultados. Sin embargo, los investigadores querían averiguar si tales vocalizaciones también resultaban comprensibles para otras culturas, señala Marcus Perlman, científico cognitivo de la Universidad de Birmingham y coautor del estudio.

A tal fin, Perlman y sus colaboradores realizaron experimentos en línea y presenciales en siete países, desde Marruecos hasta Brasil. Reclutaron a más de 900 participantes que hablaban un total de 28 idiomas, les propusieron que escucharan las vocalizaciones que mejor se habían entendido en el estudio de 2015, y después que eligieran los conceptos correspondientes de entre un conjunto de palabras o imágenes. Las vocalizaciones que evocaban sonidos conocidos, como el goteo del agua, fueron las que mejor funcionaron. Pero muchas otras se entendieron también en el resto de los idiomas con resultados muy superiores a los que se habrían obtenido respondiendo al azar. «La tasa de acierto fue notable más allá de las onomatopeyas», asegura Perlman.

Es probable que eso se deba a que ciertos patrones acústicos son universales, indica el equipo. Por ejemplo, los sonidos cortos y básicos a menudo transmiten el concepto de «uno», mientras que los repetidos suelen asociarse con «muchos». Asimismo, los sonidos graves denotan algo grande y los agudos sugieren un tamaño reducido. Este hallazgo de «sonidos icónicos» podría ayudar a entender el modo en que nuestros ancestros comenzaron a emplear una comunicación acústica rica, afirma la coautora Aleksandra C´wiek, lingüista del Centro Leibniz de Lingüística General de Berlín. La voz humana, sostiene, «podría ofrecer la iconicidad suficiente para poner en marcha el lenguaje».

Matthias Urban, lingüista de la Universidad de Tubinga ajeno a la investigación, coincide en esa apreciación. «No está claro cómo surgieron las palabras», subraya, por lo que las vocalizaciones icónicas sugieren «una vía que podría haber contribuido».

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