Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

Cómo convertir un teléfono inteligente en un microscopio

Ya es posible efectuar observaciones microscópicas de calidad, y al alcance de todos los bolsillos, con un simple teléfono móvil.

BRUNO VACARO

¿Hacer un examen microscópico de una gota de sangre en plena selva cuando se sospecha la existencia de un brote de malaria? Hasta hace muy poco algo así exigía un equipo costoso, voluminoso y frágil. Por fortuna, eso ha cambiado: hoy basta con un teléfono móvil y un dispositivo óptico pequeño y fácil de conseguir por relativamente poco dinero (gracias a una impresora 3D, por ejemplo) para fabricar un microscopio portátil de buena calidad y con la resolución necesaria.

Como la mayoría de los microorganismos, el parásito de la malaria tiene un tamaño del orden del micrómetro. Ello impide que lo podamos observar a simple vista: con una resolución angular del orden del minuto de arco, el ojo humano apenas puede distinguir detalles unos 50micrómetros. Una lupa de diez aumentos tampoco bastará, por lo que habremos de procurarnos un instrumento óptico mejor.

Un microscopio óptico consta por lo general de un objetivo, el cual forma una imagen ampliada pero invertida del objeto, y un ocular, a través del cual observamos dicha imagen. Al combinar de esta manera dos lentes (o sistemas de lentes), pueden obtenerse con facilidad los aumentos necesarios (×100, ×400 o incluso más) para observar microorganismos.

Hoy los teléfonos móviles incluyen una cámara de buena calidad. ¿No bastaría con añadir un «objetivo» para convertirla en un microscopio? ¿Y no podríamos inspirarnos en Manu Prakash, el bioingeniero de Stanford que hace un tiempo popularizó un método para construir un microscopio con una pequeña bola de vidrio? [Véase «El pliegoscopio: un microscopio por menos de un euro», por Jean-Michel Courty y Édouard Kierlik; Investigación y Ciencia, enero de 2017.]

Combinar dos objetivos
Por desgracia, una de las dificultades de la microscopía reside en conseguir una buena resolución en un campo visual generoso. Ello exige corregir las aberraciones: tanto las cromáticas (debidas a la distinta refracción que experimenta la luz de colores diferentes) como las geométricas (causadas por los rayos que inciden demasiado inclinados en la superficie de una lente y que tornan borrosa la imagen). En concreto, este último punto dificulta trabajar con bolas de vidrio, ya que su zona de nitidez, próxima al eje óptico, es demasiado estrecha.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.