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Disputas en la tabla periódica

Los científicos están cambiando las reglas que permiten añadir nuevos elementos a raíz de los problemas habidos con las cuatro últimas incorporaciones.

A bombo y platillo se anunció oficialmente en 2015 la incorporación de cuatro nuevos elementos a la tabla periódica. En 2016 se comunicaron sus nombres: nihonio (para el de número atómico 113), moscovio (115), teneso (117) y oganesón (118). [© martince2/iStockphoto]

El estado de ánimo en el castillo de Bäckaskog, en el sur de Suecia, debería haber sido optimista cuando un grupo de químicos y físicos se reunió allí para un simposio, en mayo de 2016. El encuentro, patrocinado por la Fundación Nobel, ofreció a los investigadores la posibilidad de evaluar los esfuerzos globales para investigar los límites de la ciencia nuclear, y para celebrar la reciente incorporación a la tabla periódica de cuatro nuevos elementos. Sus nombres tenían que ser anunciados al cabo de unos días, lo que era un gran honor para los científicos y los países responsables de los descubrimientos.

A pesar de que muchos de los presentes estaban encantados con el desarrollo de este campo —y con los titulares que generaba—, un buen número de ellos mostraba una gran inquietud. Temían que hubiera fallos en la evaluación de los trabajos sobre los nuevos elementos y les preocupaba que las revisiones de esos descubrimientos hubiesen podido quedarse cortas. Algunos pensaban que no había suficientes pruebas para aceptar los elementos más controvertidos, los de número atómico 115 y 117. La integridad científica de la tabla periódica estaba en juego.

Hacia el final de la reunión, uno de los participantes pidió una votación a mano alzada sobre si debían o no anunciar los nombres de los elementos según estaba planeado. La petición revelaba la profunda preocupación de los asistentes. Numerosos investigadores votaron que se retrasara el anuncio, afirma Walter Loveland, químico nuclear de la Universidad Estatal de Oregón en Corvallis. Ello desencadenó una reacción inusitada en algunos de los investigadores rusos que habían encabezado los trabajos que dieron como resultado tres de los elementos. «Patearon y se fueron», recuerda Loveland. «Nunca había visto eso en una reunión de científicos.»

Con todo, los nombres de los elementos fueron comunicados poco después. El nihonio (número atómico 113), el moscovio (115), el teneso (117) y el oganesón (118) se unieron a los 114 elementos descubiertos anteriormente como adiciones permanentes a la tabla periódica. Casi 150 años después de que Dmitri Mendeléyev soñara con esta estructura organizativa, se completó oficialmente la séptima fila de la tabla.

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