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Actualidad científica

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  • Investigación y Ciencia
  • Abril 1985Nº 103

Química física

El movimiento browniano

La observación del recorrido aleatorio de una partícula suspendida en un fluido condujo a la primera medición precisa de la masa del átomo. El movimiento browniano sirve de modelo matemático para los distintos procesos aleatorios.

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En determinadas ocasiones una gota de agua puede quedar atrapada en un fragmento de roca ígnea durante su solidificación. El botánico escocés Robert Brown descubrió una gota así en un trozo de cuarzo a principios del siglo xix. El agua, pensó, tenía que haber permanecido aislada durante siglos del polen y de las esporas transportadas por el viento y la lluvia. Pero al enfocarla en un microscopio observó trazas de minúsculas partículas suspendidas en ella que oscilaban sin cesar con un movimiento completamente irregular. Este movimiento le resultaba familiar a Brown: había observado antes semejante tipo de oscilaciones en sus estudios de granos de polen en agua. El nuevo experimento, sin embargo, invalidaba la explicación que hasta entonces había propuesto: "La vitalidad se mantiene por [las "moléculas" de una planta] largo tiempo después de la muerte [de ésta]." Brown concluyó con razón que la agitación de las partículas atrapadas en el interior del cuarzo tenía que ser un fenómeno físico y no biológico, pero no pudo llegar a mayores precisiones.

La explicación del denominado movimiento browniano se encuentra hoy bien asentada. Un grano de polen o de polvo suspendido en un fluido se ve sometido al bombardeo continuo de las moléculas de éste. Una sola molécula difícilmente podría tener suficiente ímpetu para que su efecto sobre la partícula en suspensión lo recogiera el microscopio. Pero cuando muchas moléculas chocan con la partícula en la misma dirección y simultáneamente, producen una deflexión observable de su trayectoria.

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