Hace 50, 100 y 150 años

Recopilación de noticias publicadas en Scientific American.
Por Mark Fischetti

1871: Tranvía de amoniaco. Como fuente motriz, teóricamente el amoniaco presenta grandes ventajas frente al vapor. Pero es una sustancia mucho más cara que el agua, y [...] las pequeñas fugas producen corrosiones [...]. El doctor E. Lam, de Nueva Orleans, ha atacado las dificultades prácticas con gran éxito. [SCIENTIFIC AMERICAN, VOL. XXV, N.o 19, 4 DE NOVIEMBRE DE 1871]

 

1971
Peces en el valle de la Muerte

«Pequeños manantiales y arroyuelos salpican la región del valle de la Muerte, uno de los más áridos desiertos. Esas pequeñas “islas” acuáticas, algunas no mayores que una bañera, las habitan cuatro especies de unos diminutos peces conocidos como cachorritos del desierto (ciprinodóntidos). Se han identificado más de 20 poblaciones diferenciadas. Cada una de ellas está confinada en un solo oasis aislado. Algunas han sobrevivido durante miles de años en pequeños hábitats, donde el número de individuos nunca rebasó unos pocos centenares. Como resultado de la divergencia evolutiva, las especies poseen formas y marcas distintivas.»

Explosiones nucleares subterráneas

«Desde el Tratado de Prohibición Parcial de Ensayos Nucleares de 1963, EE.UU. ha realizado 229 pruebas subterráneas, y la URSS al menos 47. Esas pruebas han ayudado a los sismólogos a descubrir cómo distinguir entre las explosiones subterráneas y los terremotos, la espinosa cuestión que en 1963 hizo fracasar desde el principio los intentos por plantear una prohibición total de las pruebas. Un artículo reciente en Nature describe un método “que separa por completo una población de [27] explosiones subterráneas en […] campos de pruebas de una población de [51] seísmos […] poco profundos […] dentro de unos 15 grados respecto de esos campos de pruebas”. Los 27 ensayos generaban unas señales sísmicas cuyas “ondas de cuerpo” tenían una magnitud de ente 4,2 y 6,2. Las ondas de cuerpo, u ondas P, se propagan por el manto terrestre y pueden registrarse más claramente a distancias de entre 3000 a 10.000 kilómetros del evento que a distancias menores. Resultan así muy adecuadas para detectar eventos clandestinos.»

1921
La selección de ejecutivos por Edison

«Cuando Thomas A. Edison estuvo poniendo a prueba a aspirantes de puestos ejecutivos [en su Laboratorio de Menlo Park, en Nueva Jersey], les presentaba una lista de 150 preguntas, ninguna de las cuales tenía relación directa alguna con el trabajo. Muchos se burlaron de ello. Ha transcurrido suficiente tiempo para que los resultados hayan justificado tan insólito modo de selección. Edison declaró a Scientific American: “Me parece a mí que lo primero que debe poseer un ejecutivo es la mejor memoria posible. Desde luego, eso no asegura que una persona de buena memoria sea un buen ejecutivo. Pero si carece de ella le falta la principal cualidad, y lo demás no importa”.»

1871
Habla sintética

«La máquina parlante del profesor Faber se halla en Filadelfia. En la demostración de anoche se dijeron frases de seis y ocho palabras en inglés, francés y alemán. La voz suena chillona, monótona y forzada, pero asombrosamente correcta en la mayoría de los casos, y fue recibida con aplausos por el público. La máquina consiste en una mesa dorada bajo la cual se ve un fuelle. Sobre la mesa, una cara inexpresiva fija en uno unos ojos fríos, y debajo hay dispuesta una masa de alambres, cuerdas, delicadas palancas de madera, tubos de goma y conductos. Al comprimir el fuelle se impulsa aire a través de una tráquea de hierro, y de ahí por una glotis artificial, desde la cual atraviesa un respiradero que representa la boca humana, con una mandíbula móvil y una lengua de caucho. Catorce palancas, movidas de forma conjunta, generan el sonido de cualquier sílaba deseada. Una palanca independiente produce una carcajada.»

¿Evita el calor los resfriados?

«Durante siglos, los escalofríos y la fiebre se han atribuido al “miasma”, un efluvio de la tierra tan sutil que ni el químico más hábil era capaz de detectarlo. Pero el microscopio ha descubierto una multitud de seres vivos en el aire miasmático. Se duda si esa vida es animal o vegetal, pero resulta de la combinación de calor, humedad y vegetación. Para ser nocivo, ese aire debe inhalarse o ingerirse. Pero el frío lo adensa tanto que cae a tierra y no puede ni inhalarse ni ingerirse. El calor arrastra el miasma hacia las nubes. Como consecuencia, desde una hora tras el alba hasta una hora antes del ocaso, como regla general, el miasma estará demasiado alto por encima de nuestras cabezas para perjudicarnos. Para [estar] a salvo en primavera y en otoño, vístase al calor de una lumbre suave y desayune antes de salir. Vuelva a casa antes del anochecer, cene antes de la puesta del sol, al calor del mismo hogar, luego vaya y haga lo que guste.»

En la década de 1890, la mayoría de los médicos suscribían la teoría microbiana de la enfermedad y habían descartado la idea del miasma, preconizada por Hipócrates en el siglo iv a.C.

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