La voz del neandertal

La reconstrucción de las capacidades auditivas de los neandertales apoya la idea de que estos pudieron hablar.

Cráneo de neandertal procedente del yacimiento Amud, en Israel. La buena conservación de este fósil ha permitido la reconstrucción tridimensional de las cavidades de su oído izquierdo (ampliadas a la derecha): el conducto auditivo externo (verde), la cavidad timpánica (naranja), el antro mastoideo (rojo) y las celdillas mastoideas (azul). El análisis de estos datos ha revelado que los neandertales podían hablar. [MERCEDES CONDE Y ELENA SANTOS]

Una de las cuestiones más debatidas en el campo de la paleoantropología es si los neandertales pudieron comunicarse mediante un lenguaje oral similar, en eficiencia y complejidad, al habla humana. En un trabajo reciente publicado en la revista Nature Ecology & Evolution hemos ofrecido una prueba sólida de que así fue. Gracias a la reconstrucción de las capacidades auditivas de cinco ejemplares fósiles de neandertales, hemos demostrado que disponían de un lenguaje oral equivalente al nuestro.

Si hay un tema de estudio especialmente difícil en el ámbito de la evolución humana, este es el de establecer las capacidades comunicativas de las especies extintas, puesto que las palabras no fosilizan. Una primera línea de investigación para abordar este problema, desde la perspectiva de la paleontología, consiste en intentar establecer las capacidades fonadoras de los homininos del pasado a partir de la reconstrucción de la anatomía y la fisiología de sus vías aéreas superiores.

Los primeros estudios sobre esta cuestión, basados en la anatomía ósea de la base del cráneo, indicaban que las vías aéreas de los homininos, desde los más primitivos hasta los neandertales, se asemejaron más a las de los chimpancés que a las de los humanos actuales. Es decir, ninguna de esas especies pudo producir con fluidez los sonidos del habla humana. Sin embargo, los trabajos publicados desde finales de la década de los noventa pusieron en duda estos resultados y apuntaron que, en realidad, las vías aéreas de los neandertales fueron en esencia parecidas a las nuestras. Lo cierto es que las vías aéreas superiores están formadas por tejidos blandos (ligamentos, músculos y cartílagos) que no fosilizan, por lo que no es posible establecer con la suficiente fiabilidad cómo habrían sido en las especies extintas.

Otra línea de investigación sobre el tema es el estudio del ADN fósil, que ha permitido establecer la presencia en los neandertales de la denominada variante humana del gen FOXP2. En nuestra especie, esta variante guarda una estrecha relación con los procesos mentales involucrados en la producción del lenguaje, lo que ha llevado a algunos autores a considerar que los neandertales fueron capaces de hablar como nosotros. Aunque se trata de un dato muy sugerente, hay otros autores que prefieren ser más cautos a la hora de aceptarlo como una prueba directa de presencia del habla en los neandertales, pues aún no se conoce lo suficiente sobre la relación de este gen con el lenguaje oral en nuestra especie.

Los huesos del oído y el habla

En este contexto, hace dos décadas nuestro equipo se propuso abordar el problema desde una perspectiva diferente. Dado que una parte muy importante del oído está formada por estructuras óseas, que sí fosilizan, nos propusimos reconstruir aspectos fundamentales de la audición de los ejemplares fósiles. En concreto, nos centramos en las estructuras del oído externo y medio, que son las responsables de la transmisión de la energía sonora desde el exterior hasta el oído interno. Durante dicha transmisión, las estructuras del oído externo y medio realizan un filtrado acústico que hace que algunas frecuencias lleguen con mayor energía que otras hasta la cóclea. El filtrado depende de las propiedades físicas (longitudes, secciones, volúmenes y masas) de dichas estructuras y es el responsable de que cada especie oiga mejor en un determinado intervalo de frecuencias. En la mayoría de los mamíferos ese intervalo es el que se emplea en la comunicación intraespecífica, esto es, entre los individuos de una misma especie. Dicho de otro modo, para comunicarse, los animales emiten en las frecuencias que mejor oyen.

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