Las abejas, unas arquitectas dotadas

Se demuestra su habilidad para adaptar los métodos de construcción de los panales.

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Charles Darwin describió la habilidad de las abejas melíferas para construir panales perfectos como «el más asombroso de todos los instintos conocidos». Cada celdilla hexagonal está construida con tal precisión y tanto esmero que contemplarlos es una delicia para la vista. Ahora, una nueva investigación pone de manifiesto la notable adaptabilidad de estos insectos a la hora de incorporar distintos tamaños de celda en una malla de apariencia impecable, y la unión perfecta de los panales construidos simultáneamente desde múltiples direcciones.

Las celdillas adyacentes que albergan la miel suelen tener un tamaño uniforme, pero las obreras han de construir algunas más grandes para criar a los zánganos y otras más pequeñas destinadas a sus iguales. También han de alinear y unir las partes de cada panal, que construyen desde distintos puntos de partida. Averiguar cómo consiguen hacer todo eso con semejante pericia «es una antigua incógnita, afirma Michael Smith, ecólogo especializado en etología de la Universidad Auburn.

En un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences USA, Smith y sus colaboradores describen la medición de 19.000 celdillas en 12 colmenas de abejas melíferas italianas (Apis mellifera ligustica). Mediante el análisis automático de imágenes, examinaron el centro y los vértices de las celdillas para descubrir variaciones en las formas y dimensiones. «De no ser por el nuevo método, habría sido inviable medir con precisión miles de celdillas», confiesa Smith.

Así han descubierto que las abejas modifican con destreza las dimensiones para fusionar los panales tan limpiamente como sea posible. Recurren a formas irregulares, sobre todo parejas de heptágonos y pentágonos, y modifican las dimensiones y la orientación de las celdas del panal con tanta maestría que se las puede considerar dotadas de «un verdadero talento arquitectónico», escriben los investigadores.

«La malla hexagonal del panal, construida gracias al esfuerzo colectivo de cientos de obreras sin supervisión, conduce a la especulación de que debe intervenir un comportamiento innato, robótico», opina Lars Chittka, entomólogo de la Universidad Queen Mary, ajeno al estudio. «Pero un robot sencillo no posee ese grado de adaptabilidad ni esa capacidad de rectificación.»

Raghavendra Gadagkar, etólogo especializado en insectos del Instituto Indio de Ciencias en Bangalore, que tampoco ha formado parte del estudio, sugiere que examinar la coordinación de las abejas en la construcción de los panales ayudaría a avanzar en el campo de la robótica. «Imagínese si se pudieran programar robots con ese ingenio abejil», apunta.

Conocidas por su destreza en la construcción de panales de hexágonos perfectos, las abejas son capaces de alterar esas formas regulares si es preciso. Por ejemplo, cuando dejan de fabricar las celdillas pequeñas donde crían a las obreras para pasar a las de los zánganos reproductores, de mayor tamaño, construyen una o dos filas de celdas de dimensiones intermedias (<em>1</em>). Y como inician la construcción desde puntos distintos, han de encontrar el modo de combinar distintas secciones para dar forma a un único panal, una operación que suele exigir la combinación de celdillas de cuatro, cinco y siete lados (<em>2</em>). [Fuente: «Imperfect comb construction reveals the architectural abilities of honeybees», por Michael L. Smith, Nils Napp y Kirstin H. Peterson en <em>Proceedings of the National Academy of Sciences USA</em>, vol. 118, 3 de agosto de 2021; Brown Bird Design (<em>ilustración</em>)]

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