Los insectos en nuestra dieta

Cinco preguntas clave sobre la entomofagia.

GETTY IMAGES/FPWING/ISTOCK

La reciente autorización en la Unión Europea del primer insecto apto para el consumo, el descubrimiento de nuevas ventajas asociadas a su ingesta y la descripción de posibles riesgos para nuestro organismo han avivado el debate sobre la entomofagia, o consumo de insectos. Respondamos a las cinco preguntas más frecuentes que se plantean acerca de este innovador campo de la alimentación.

¿Qué insectos hay disponibles en el mercado? Aunque se han documentado casi 2000 especies de insectos aptas para el consumo humano, hasta hace algunos meses solo se ingerían en países de África, América, Asia y Oriente Medio. Ejemplos destacados son el consumo de gusanos en México, de orugas en Namibia, de saltamontes fritos en Tailandia o de larvas de avispa vivas en Japón. Pero con la entrada en vigor del Reglamento Europeo 2015/2283 relativo a los nuevos alimentos, desde hace unos años se ha regulado que los insectos enteros o partes de ellos entren a formar parte de nuestra dieta. Gracias a este nuevo marco legislativo, y a un informe de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria que tiene en cuenta aspectos nutritivos, toxicológicos, químicos y microbiológicos, los Estados miembros han aprobado en 2021 una propuesta de la Comisión Europea de conceder la primera autorización para comercializar un insecto en la UE. Se trata de la larva del gusano amarillo de la harina (Tenebrio molitor), que puede consumirse entera, como aperitivo, o utilizarse como ingrediente en galletas, productos de panadería, embutidos y sustitutos de la carne, así como en alimentos deportivos o suplementos. Además, también puede emplearse para la alimentación y suplementación de los animales domésticos y de granja.

¿Qué ventajas tiene la entomofagia? Una de las más destacadas es el valor nutritivo. Los insectos proporcionan proteínas de alto valor biológico (las que se absorben con gran eficacia) y presentan un elevado contenido en ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados. También son ricos en algunos minerales (manganeso, fósforo, selenio, cobre, hierro, magnesio y zinc) y vitaminas (biotina, riboflavina, ácido pantoténico y ácido fólico).

La segunda gran ventaja es de tipo ambiental. La producción de insectos necesita menos terreno y agua que la de otros animales. Por ejemplo, cada gramo de proteína de carne de ternera requiere entre 8 y 14 veces más tierra y unas 5 veces más agua que un gramo de proteína de insectos.

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