Halogenuros orgánicos

Aunque suelen asociarse a la industria química, los compuestos halogenados abundan, también, en nuestro entorno natural.
El DDT (diclorodifeniltricloroetano), las dioxinas, los PCB (bifenilos policlorados), los CFC (clorofluorocarburos) y otros compuestos clorados (que contienen cloro) sintéticos pertenecen al grupo de los contaminantes persistentes. Menos conocido es que la naturaleza produce una gran cantidad de sustancias halogenadas similares, o incluso idénticas, a las sintéticas. Algunas de ellas precedieron el inicio de la vida en la Tierra.
Desde el simple y omnipresente cloruro de metilo hasta la compleja vancomicina (antibiótico clorado), la naturaleza es capaz de crear halocarburos con una variedad y complejidad estructural que los químicos de carne y hueso no logran reproducir en sus laboratorios. Los compuestos orgánicos halogenados originados exclusivamente en la naturaleza se cuentan por millares: hasta la fecha, se han identificado 2350 cloruros, 2050 bromuros, 115 yoduros y 34 fluoruros. Las bacterias, los hongos, las plantas y los animales - humanos incluidos - producen, todos ellos, halocarburos.

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