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1 de Mayo de 2018
Filosofía de la ciencia

La filosofía de las ciencias sociales

Una ontología para la explicación del cambio social y su relación con la filosofía de las ciencias naturales.

© FONA2/ISTOCKPHOTO

La reflexión filosófica sobre el conocimiento social tiene una larga trayectoria que se remonta al origen de las propias ciencias sociales. A lo largo de este tiempo, la filosofía de las ciencias sociales ha buscado inspiración en la filosofía de la física o de la biología, así como en modelos estructuralistas, sistémicos y cibernéticos. Además, presenta un acento u otro según las distintas disciplinas sociales que estudia: economía, sociología, antropología, historia o ciencia política.

Por todo ello, resulta evidente la dificultad de dar cuenta de la filosofía de las ciencias sociales (aun dejando fuera las corrientes hermenéuticas, que cuestionan justamente el carácter científico de los estudios sociales). Así pues, en lo que sigue nos centraremos solo en la filosofía de las ciencias sociales que, de una manera u otra, se sitúa en la estela de la filosofía de la física. Ello dejará al margen otros enfoques, pero la elección se justifica por cuanto esta forma de hacer filosofía de las ciencias sociales ha sido y es la predominante.

La filosofía de las ciencias sociales así entendida se ha basado sucesivamente en las ideas del empirismo lógico, el racionalismo crítico de Popper, el pensamiento de Imre Lakatos y Thomas Kuhn, así como en la filosofía de la ciencia poskuhniana. En las últimas décadas, y siempre dentro del enfoque señalado, podemos encontrar nuevas corrientes. Nos referimos al marxismo analítico, a la perspectiva de los mecanismos sociales, a la teoría del intercambio social y a la economía de los microfundamentos (atenta al comportamiento de hogares y empresas).

A pesar de sus diferencias, en estas corrientes encontramos un denominador común. Todas parten de una cierta ontología según la cual los constituyentes últimos de la realidad social son los actores sociales, sus acciones y las consecuencias de estas. A partir de ahí se intenta explicar el cambio social. Es decir, la sociedad no es tomada como un todo orgánico, sistémico o cibernético con dinámicas propias, sino que se explica a partir de dichos actores y sus acciones. Se suelen llamar «intencionales» los efectos que los agentes buscan al llevar a cabo una acción. Sin embargo, cada acción puede producir, además, otros efectos no buscados, denominados «causales».

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