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Actualidad científica

  • 17/10/2018 - astronomía

    Pero ¿cómo se forman realmente los planetas?

    Como un coche que pesa el doble que el acero con que lo hicieron, los exoplanetas tienen una masa mucho mayor que el material del que surgen. Este nuevo hallazgo pone en entredicho las teorías de la formación planetaria.

  • 17/10/2018 - Comportamiento

    Por qué vivir en pareja engorda

    Los hábitos comunes que se adquieren durante la convivencia son los responsables del aumento de peso.

  • 16/10/2018 - astronomía

    Grandes penitentes de Europa

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  • 16/10/2018 - Nutrición

    Aquello que comemos puede afectar a nuestros bisnietos

    En ratones, la sobrealimentación de los progenitores promovería la aparición de conductas de drogadicción e induciría cambios metabólicos característicos de la obesidad en sus descendientes. Los efectos se observarían a lo largo de tres generaciones.

  • 15/10/2018 - Astronomía

    El telescopio Hubble deja de tomar datos tras un fallo mecánico

    Un problema en uno de los giroscopios ha obligado a suspender temporalmente las operaciones del veterano observatorio espacial.

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  • Investigación y Ciencia
  • Mayo 2018Nº 500

Química

La isla de los pesos pesados

Se ha iniciado la carrera para crear los elementos más pesados de la tabla periódica y explorar la «isla de estabilidad», donde subsistirían más de un instante.

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El elemento más pesado descubierto jamás por el ser humano se llama oganesón. Cada uno de sus átomos encierra la friolera de 118 protones en su denso núcleo. Por el contrario, el átomo de hidrógeno —el elemento más abundante en el universo, presente en nuestro el organismo, en los océanos de la Tierra o en la atmósfera de Júpiter— solo contiene uno. El descubrimiento del oganesón se anunció en 2006, cuando un equipo ruso-estadounidense usó un acelerador de partículas en Dubna para disparar trillones de iones de calcio a un blanco de átomos pesados. Al cabo de 1080 horas de colisiones, habían obtenido tres átomos de esta nueva sustancia superpesada. Unos milisegundos más tarde, habían desaparecido.

Sin embargo, considerando cuidadosamente toda la radiación y los átomos más ligeros que habían producido las reacciones, los científicos del Instituto Conjunto de Investigación Nuclear de Rusia tuvieron casi la certeza de que, por un brevísimo instante, habían conseguido crear el elemento. En 2015, tras más de un decenio de comprobaciones y revisiones, el elemento 118 se unió oficialmente a la tabla periódica, la lista maestra de la materia. Recibió su nombre en honor a Yuri Oganessian, físico del instituto ruso y pionero de estas investigaciones.

Pero ¿cuántos elementos más existen? En la última década se han forzado cada vez más las fronteras de la tabla periódica y se han obtenido átomos nuevos cada vez más pesados que los anteriores. Cada una de las piezas fundamentales de la naturaleza recogidas en la tabla se define por el número de protones empaquetados en su núcleo atómico. Al mismo tiempo que se hacía oficial el oganesón, se añadían también elementos con 113, 115 y 117 protones por átomo. Uno de nosotros (Düllmann) ha llevado a cabo algunos de los primeros experimentos de química con varios de estos nuevos elementos superpesados; otro (Block) ha trabajado en las primeras mediciones directas de la masa de algunos de ellos, así como en otras investigaciones. Cada nueva especie que descubrimos es emocionante porque representa un material desconocido, una forma de materia con la que los seres humanos nunca antes nos habíamos topado.

No obstante, no podemos conservarlos. Los pocos átomos que producimos existen solo por un breve instante antes de descomponerse o transformarse por la tensión que genera una cantidad excesiva de protones, cargados todos positivamente y que, por lo tanto, se repelen unos a otros. Sin embargo, sospechamos que aún han de descubrirse ciertos elementos superpesados e isótopos (versiones de un mismo elemento pero con distinto número de neutrones) que podrían romper con esa enervante existencia fugaz que hace que se nos escapen de las manos. Creemos que algunas de esas nuevas especies podrían aguantar minutos o incluso años sin desintegrarse. En tal caso, formarían una región largamente buscada de la tabla periódica conocida como «isla de estabilidad». Gracias a una configuración especial del núcleo que le otorga una estabilidad inusual, cabe la posibilidad de que los elementos superpesados que habitan en esa región no sean solo efímeras creaciones de laboratorio, sino que perduren. En fecha reciente, se han encontrado átomos que quizá representen las orillas de dicha isla.

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