La medicina de los orangutanes

Los grandes simios usan extractos de plantas para aliviar las extremidades doloridas.

Los orangutanes de Borneo mastican una planta que no forma parte de su dieta habitual hasta obtener una pasta espumosa con la que frotan su piel para aliviar el dolor. [BORNEO NATURE FOUNDATION]

La medicina no es solo una invención humana. Muchos otros animales, desde insectos hasta aves y otras especies de primates, usan plantas y minerales para tratar infecciones y otras dolencias. Ahora, Helen Morrogh-Bernard, investigadora de la Fundación para la Naturaleza de Borneo que ha pasado decenios estudiando los orangutanes de la isla, afirma haber encontrado pruebas de que estos animales usan plantas con fines medicinales de un modo nunca advertido con anterioridad.

Durante más de 20.000 horas de observación, Morrogh-Bernard y sus colaboradores constataron cómo diez orangutanes masticaban ocasionalmente cierta planta que no formaba parte de su dieta hasta obtener una pasta espumosa con la que luego se frotaban la piel. Los simios pasaban hasta 45 minutos seguidos masajeando sus brazos o piernas con el mejunje. Los investigadores creen que el hallazgo constituye el primer ejemplo conocido de un animal no humano usando un analgésico tópico.

Curiosamente, la población local emplea la misma planta (Dracaena cantleyi, un arbusto de aspecto corriente con hojas pecioladas) para tratar diversos achaques. Los colaboradores de Morrogh-Bernard, de la Academia Checa de Ciencias, la Universidad Palacký y la Universidad Médica de Viena, estudiaron sus propiedades químicas: agregaron extractos de la planta a células humanas que habían sido cultivadas en una placa de Petri y estimuladas para producir citocinas, una respuesta del sistema inmunitario que genera inflamación e incomodidad. Según los resultados de su trabajo, publicados el pasado noviembre en Scientific Reports, el extracto del arbusto reducía la producción de varios tipos de citocinas.

El hallazgo sugiere que los orangutanes usarían la planta para reducir la inflamación y tratar el dolor, indica Jacobus de Roode, biólogo de la Universidad Emory que no participó en el estudio. Además, este tipo de descubrimientos podrían ayudar a identificar plantas y sustancias útiles para elaborar medicamentos para las personas, señala el experto.

Es casi seguro que, en algunas criaturas, como los insectos, la capacidad de automedicarse es innata: así, las orugas lanudas que están infectadas con moscas parasitarias buscan y comen sustancias vegetales que resultan tóxicas para dichas moscas. Sin embargo, los animales más complejos pueden aprender esos trucos después de que un miembro de su grupo los descubra. En este caso, un orangután podría haber frotado la planta contra su piel para intentar tratar los parásitos y haberse dado cuenta de que también tenía un agradable efecto analgésico, sostiene Michael Huffman, primatólogo de la Universidad de Kioto que no participó en la investigación. Después, ese comportamiento podría haberse transmitido a otros orangutanes. Debido a que este tipo de automedicación solo se observa en el centro y el sur de Borneo, señala Morrogh-Bernard, es probable que el aprendizaje haya sido local.

 

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