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Hambre, todavía

La octava parte de la población mundial carece de alimento suficiente.
Durante los treinta minutos que invertirá usted en leer este artículo, 360 niños de edad preescolar habrán muerto de hambre y malnutrición. Doce por minuto, las veinticuatro horas del día. Más de seis millones al año. En los países en vías de desarrollo, uno de cada cuatro niños preescolares padece hambre y deficiencias nutritivas. Estos niños no crecen como deberían, poseen débil resistencia a las enfermedades, les va peor en el colegio y, de adultos, ganan menos. Su bajo peso al nacer les es una rémora ya desde el primer día de su vida.
Más de 800 millones de personas, casi veinte veces la población española, padecen hambre -"precariedad alimentaria", como se dice a menudo- cada día. Son muchos más quienes sufren carencias de micronutrientes: su alimentación no contiene suficientes vitaminas o minerales. La ingesta insuficiente de hierro, con la anemia consiguiente, es la más extendida de estas aflicciones.

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