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Las termitas, aliadas inesperadas contra la desertificación

Estos insectos contribuyen a la robustez de ecosistemas de clima semiárido al ayudar a la vegetación a resistir períodos de sequía.

Los termiteros de los altiplanos de Kenia forman montículos que se distribuyen de forma regular en el paisaje. Sobre ellos crece la vegetación de manera homogénea, a diferencia del espacio que los rodea, donde la densidad y altura de las plantas resulta mucho más heterogénea (ilustración). El autor y su equipo han comprobado que los termiteros mitigan y retrasan la desertificación. [FOTOGRAFÍA DE ROBERT M. PRINGLE]

Lejos de la creencia popular, las termitas y otros insectos que normalmente consideramos plagas son, de hecho, beneficiosos para el ecosistema en el que viven. La opinión que nos merecen depende del punto de vista que adoptemos: mientras que en su hábitat natural las termitas realizan funciones fundamentales para el ecosistema, en nuestras ciudades y pueblos el mismo comportamiento puede llegar a dejar una casa en ruinas.

También conocidas como hormigas blancas, las termitas son insectos sociales que habitan en grandes colonias jerarquizadas compuestas por miles de individuos. Suelen vivir en climas cálidos o moderados, aunque es posible hallarlas en casi cualquier zona del planeta en la que no haga un frío extremo. De manera similar a las hormigas, las termitas viven en túneles que excavan bajo tierra. Se comunican con el exterior a través de los montículos que forman en superficie, llamados termiteros. En dichos túneles, acumulan restos de material orgánico recogido en la superficie. Y, al igual que las hormigas, las termitas descomponen estos restos para obtener energía, transformando ciertas moléculas orgánicas, que contienen elementos nutritivos, en formas inorgánicas. Tal transformación reviste una enorme importancia para el ecosistema, porque las formas inorgánicas de ciertos nutrientes esenciales, como el nitrógeno o el fósforo, son las que pueden absorber y aprovechar las plantas, que de otra manera tendrían un acceso más limitado a tales recursos. Por consiguiente, las termitas, así como otros insectos que realizan funciones semejantes mediante la descomposición de materia orgánica, desempeñan una función muy importante en algunos de los ciclos biogeoquímicos más relevantes del planeta.

Ese proceso, de sobra conocido desde hace tiempo, despertó una pregunta en nuestro equipo de investigación: ¿cómo es y qué consecuencias tiene la interacción entre las termitas y la vegetación en ecosistemas de condiciones extremas tales como los altiplanos de Kenia? ¿Puede esta interacción decirnos algo sobre el estado del ecosistema?

Patrones de vegetación regulares
En climas semiáridos como en los altiplanos de Kenia, la pregunta resulta especialmente relevante, porque hasta hace poco se aceptaba la idea de que el estado del ecosistema puede deducirse estudiando solamente la distribución espacial de la vegetación a gran escala. Dicho de otro modo, una fotografía de satélite podría informarnos sobre si el ecosistema está más o menos cerca de convertirse en un desierto y, por tanto, podría utilizarse para evaluar el riesgo de desertificación.

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