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1 de Julio de 1998
Fisiología

El canto de la cigarra

El diseño entero de la cigarra macho, el más ruidoso de los insectos, se ordena al canto. Su instrumento emisor interno reviste una sorprendente complejidad.
En muchos lugares del mundo, y en el atardecer de un día cualquiera de finales de primavera, puede orquestarse una sinfonía insoportable. Cada año numerosas especies de cigarras, de las miles que existen, emergen del suelo y los machos empiezan a entonar su canto estridente, casi ensordecedor. Entre esos virtuosos del mundo de los insectos, sobresale el macho de una cigarra australiana (Cyclochila australasiae) con su llamada, la más gritona entre las medidas hasta el presente.
Transmitiendo a 100 decibelios en un rango de un metro y a una frecuencia de 4,3 kilohertz, esta cigarra emite un chirrido cuyo volumen e intensidad se asemejan a una alarma personal que se hubiera disparado. Y eso si no es que el macho, en vez de estar cantando solo, se encuentra acompañado de un coro de cientos, miles incluso, de compañeros. En ese caso, el efecto es similar al de una multitud de alarmas activadas a la vez.

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