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1 de Julio de 1998
Psicología

Genética y cognición

La investigación sobre capacidades cognitivas específicas ayuda a esclarecer la influencia de los genes en la conformación de componentes del intelecto.

En punto a inteligencia y sus manifestaciones, puede decirse que no hay dos individuos iguales. Las diferencias se hacen patentes no sólo en clase, del parvulario a la universidad, sino también en el quehacer cotidiano: en el vocabulario que la gente usa y entiende, en la soltura para leer un mapa o seguir una ruta, en la facilidad de recordar números de teléfono o calcular el cambio de la compra. La variación observada en esas capacidades específicas es tan palmaria, que nadie se detiene en ella. Pero, ¿a qué se debe tamaña disparidad?

Parece razonable atribuir al entorno el origen de las diferencias en habilidad cognitiva. De acuerdo con esa tesis, somos lo que aprendemos. Nadie nace con un vocabulario desarrollado; todos hemos de aprender palabras. En el aprendizaje reside, pues, el mecanismo en cuya virtud surgen las diferencias en dominio del vocabulario entre individuos. Y las diferencias en la experiencia vivida —incidencia de los padres en el uso rico del vocabulario y en su estímu­lo para adquirirlo, así como el nivel de la docencia del lenguaje en las aulas— tienen que ser las responsables de las diferencias de aprendizaje manifestadas.

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