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1 de Julio de 1998
Cosmonautas

Seis meses en la Mir

Ahora que el programa Transbordador-Mir se acerca a su fin, una veterana astronauta de la NASA analiza su misión a bordo de la plataforma rusa y sugiere qué enseñanzas pueden extraerse para la Estación Espacial Internacional.

Al menos una vez cada día, a menudo muchas más, flotaba sobre la gran ventana de observación del módulo Kvant 2 de la Mir y me quedaba mirando la Tierra, allá abajo, o las profundidades del universo. Así durante seis meses. Ni una sola vez dejó de conmoverme la majestad de la vista. Pero, si soy sincera, lo más asombroso era que yo, niña en los días precursores del Sputnik, cuando la guerra fría, allá por los años cincuenta, estuviese ahora ahí, en una estación espacial rusa. De pequeña perseguía por la pradera del Panhandle texano ramitas de amaranto arrastradas por el viento. Ahora estaba en un vehículo que casi parecía una ramita cósmica y trabajaba y departía con dos rusos: un oficial de las fuerzas aéreas y un ingeniero. Hace diez años, la historia hubiera sido un capítulo exclusivo de ciencia ficción.

Las agencias espaciales estadounidense y rusa empezaron a principios de los setenta a considerar la posibilidad de una permanencia prolongada en el espacio. Tras el fin de la tercera misión del Skylab en 1974, el programa americano se centró en los vuelos de los transbordadores espaciales. Muy cortos. Pero los rusos seguían dilatando el tiempo que sus astronautas pasaban en órbita, primero en la estación espacial Salyut y luego en la Mir, que significa en ruso "paz". A principios de los noventa, acabada la guerra fría, parecía de lo más natural que los Estados Unidos y Rusia cooperasen en la nueva era de la exploración espacial, la construcción de la Estación Internacional. Los rusos se incorporaron al consorcio —al que pertenecen también las agencias espaciales europea, japonesa, canadiense y brasileña— en 1993.

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Fuegos en caída libre

    • Howard D. Ross

La llama de las velas es semiesférica en los entornos microgravitatorios, aparte de mostrar otras curiosas propiedades.

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