Infección por gusanos intestinales

Retrasa el crecimiento y el desarrollo intelectual de millones de niños. Aunque los investigadores no acaban de prestarle suficiente atención, los nuevos hallazgos abren posibilidades excelentes para el diseño de una vacuna.

Si toda la población que habita hoy en el planeta se sometiera ahora a un examen médico, se descubriría que alrededor de mil millones de personas —aproximadamente una quinta parte de la población mundial— llevan en su intestino delgado gusanos intestinales. Estos parásitos se afanan con tenacidad en una forma insidiosa de rapiña. Con sus dientes afilados, tales bandidos de poco más de un centímetro de longitud se aferran a las capas superficiales de la pared intestinal y chupan la sangre. Cada gusano de éstos succiona diariamente de la circulación el equivalente a una fracción de cucharadita de café. Cuantitativamente no parece mucho. Pero cuando 20, 100 o incluso un millar de estos vermes drenan sangre simultáneamente (en el último supuesto, hasta una taza de buen tamaño), las consecuencias pueden ser graves.

A través de la sangre llegan a los tejidos hierro, proteínas y otros nutrientes. Si el organismo es incapaz de reemplazar con suficiente rapidez las sustancias perdidas —problema habitual en niños, mujeres embarazadas y personas desnutridas— puede producirse una anemia ferropénica y un déficit proteico, signos característicos del paso de una infección benigna a una enfermedad en toda regla. Coincidentemente con la anemia y la desnutrición proteica, que tiene lugar hasta en un 25 por ciento de los individuos afectados, puede presentarse un estado letárgico profundo y debilidad extrema. Y lo que es aún más grave, cuando los niños padecen infección crónica de muchos gusanos, la carencia de hierro y de proteína puede provocar un serio retraso del crecimiento y alteraciones del comportamiento y de los sistemas motor y cognitivo, que a veces se tornan irreversibles. Ocasionalmente, la anquilostomiasis, enfermedad causada por estos gusanos, puede devenir letal, sobre todo para los niños.

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