Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Investigación y Ciencia
  • Noviembre 2017Nº 494
Libros

Reseña

Gratuito

El ser humano en el relato cósmico

Una explicación naturalista del todo.

Menear

EL GRAN CUADRO
LOS ORÍGENES DE LA VIDA, SU SENTIDO Y EL UNIVERSO ENTERO
Sean Carroll
Pasado & Presente, 2017

Abre Sean Carroll El gran cuadro con su experiencia con la muerte cercana, a milímetros de ella, a causa de un percance sufrido en una autopista de Los Ángeles. Pensó en la nimiedad de una vida humana comparada con la inmensidad del universo, objeto de su tarea académica.

Transcurridos 14.000 millones de años desde la gran explosión, la región del espacio que podemos observar cuenta con cientos de miles de millones de galaxias, cada una con cientos de miles de millones de estrellas. El ser humano, por el contrario, no es más que una insignificancia irrelevante de un planeta. Su trayectoria se mide en decenios, no en miles de millones de años. El ser humano es al universo menos que un átomo a la Tierra. Pese a todo, la existencia del sujeto importa al científico en cuanto tal. A grandes rasgos, esa es la tesis del libro.

Ante nosotros, pues, se presenta un doble reto. El primero, explicar la naturaleza del universo y justificar por qué consideramos verdadera esa descripción; el segundo, ofrecer terapia existencial, que, para el autor, significa la necesidad de integrar al ser humano en el relato cósmico. Somos una colección de átomos, personas conscientes que piensan, sienten y confieren sentido a la propia vida.

Carroll acomete ambos desafíos desde el naturalismo poético. Naturalismo en cuanto no se admite otra realidad que el mundo real. El calificativo «poético» ha de entenderse en el sentido de que existen numerosas descripciones del mundo, incluidas las contenidas en las ciencias especiales, el lenguaje de la psicología, de la economía, de la ética, de la poesía, etcétera. En cualquier caso, se trata de determinar la mejor forma de pronunciarse sobre el mundo. Hablamos de causas y razones suficientes para dar cuenta de la existencia de los objetos o fenómenos de la vida diaria, aun cuando no sea el vocabulario técnico empleado cuando se aborda la naturaleza en su nivel más profundo. El naturalismo se predica de una manera singular de la consciencia, sin caer en el fisicalismo, aunque a la postre viene a defender lo mismo: toda experiencia consciente debe poder explicarse por principios físicos, o, al menos, no contradecirlos.

La observación y el método científico son las vías de conocer el mundo. Solo habría un mundo natural que, a nivel fundamental, consiste en campos cuánticos. Se supone que cualquier teoría física del futuro tendrá que subsumir la teoría cuántica de campos y la relatividad general. La teoría cuántica de campos constituye el lenguaje básico en el que está escrita la física moderna. El modelo de partículas y fuerzas fundamentales recibe aquí el apelativo de «teoría del núcleo». Pero no se agota ahí la labor del científico. Queda, por ejemplo, exponer cómo conectar esos principios con la complejidad del mundo. La emergencia de estructuras complejas no se halla en tensión con la tendencia general del universo hacia el desorden. En circunstancias idóneas, la materia se autoorganiza en configuraciones intrincadas con capacidad para extraer información del exterior. La culminación de ese proceso es la propia vida.

La teoría cuántica de campos aporta una perspectiva unificada del mundo subatómico. Su comportamiento está plenamente captado en la fórmula conocida como integral de camino de Feynman. Algunos rasgos del macromundo pueden asociarse a ella, otros no. A estos últimos los llama «emergentes»: formas de hablar sobre el mundo que no son incompatibles con la teoría cuántica, aunque no puedan fundarse en ella. Los fenómenos emergentes habían pertenecido en buena medida al dominio de la filosofía. No parecen someterse a la estricta metodología de la física, apoyada en la cuantificación, en la medida. Propio de la filosofía es buscar los nexos últimos que existen entre las cosas. Mas, para Carroll, esa tarea ha de incardinarse también en el campo de la física.

Carroll es físico teórico del Instituto de Tecnología de California y sus intereses se centran en la cosmología, la teoría de campos y la gravitación. Con una pluma ágil para la divulgación, que recuerda a Roger Penrose, no teme hincar el rejo en ámbitos alejados de su especialidad y hacerlo con voluntad de rigor. Pero no prueba, solo enuncia, que el pensamiento, la toma de decisiones, la consciencia y el valor son susceptibles de una explicación científica en acuerdo con la física desarrollada en el curso del último siglo.

Para el autor, toda descripción del mundo natural será legítima siempre y cuando sirva al objetivo propuesto y los enunciados sean coherentes con las teorías establecidas de la física y entre sí. Así, aunque las generalizaciones en economía pudieran ser la mejor forma de hablar de los cambios en los flujos monetarios, las generalizaciones genuinas de los flujos monetarios deben ser definidas por las leyes de la física. Admite que las leyes de la física son completas dentro del dominio de la física, en el sentido de que cualquier cambio en la configuración de los campos y las partículas puede explicitarse en términos de configuraciones previas y leyes fundamentales.

Se comprende que de la realidad se excluyan influencias astrológicas y paranormales. Pero resulta difícil admitir que el pensamiento, la consciencia y el libre albedrío encajen en movimientos de campos y partículas. Tales fenómenos no parecen compadecerse con una ontología física fundamental. Afirma que nuestros valores no han alcanzado todavía la correcta ontología, y se apresta a buscarla. Que no es su especialidad se manifiesta en la magra referencia a David Hume para apoyarse en su concepción de la ética y en el desconocimiento que muestra de los 2500 años de reflexión sobre el particular.

Puede conseguir el artículo en:

BOLETÍN ACTUALIDAD¿Quieres estar al día de la actualidad científica? Recibe el nuevo boletín de actualidad con nuestros mejores contenidos semanales gratuitos (noticias y posts). Si lo deseas también puedes personalizar tu suscripción. BOLETÍN ACTUALIDAD¿Quieres estar al día de la actualidad científica? ¡Recibe el nuevo boletín de contenidos gratuitos! Ver más boletines.