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1 de Noviembre de 2017
Geología

Viaje al interior de un volcán

Los drones ofrecen una vista única de las entrañas del Volcán de Fuego, en Guatemala.

Un dron manejado por control remoto ha permitido a los investigadores examinar el interior del Volcán de Fuego. [CORTESÍA DE LA UNIVERSIDAD DE CAMBRIDGE, UNIVERSIDAD DE BRISTOL E INSTITUTO NACIONAL GUATEMALTECO DE SISMOLOGÍA, VULCANOLOGÍA, METEOROLOGÍA E HIDROLOGÍA]

El guatemalteco Volcán de Fuego hace honor a su nombre. No solo expele columnas de ceniza varias veces por hora, sino que se convierte en un verdadero infierno aproximadamente una vez al mes, cuando las erupciones arrojan lava y proyectiles hacia las laderas. Este comportamiento cíclico se está intensificando y mueve a los científicos a preguntarse si no presagiará una erupción más explosiva. En un enorme estallido ocurrido en 1974, la montaña lanzó una nube de cenizas a más de seis kilómetros de altura y derramó por sus laderas un enorme flujo piroclástico. Otra erupción semejante se convertiría en una pesadilla para las 100.000 personas que viven a su vera. Pero, sin acceso al peligroso cráter, resulta muy difícil predecir qué ocurrirá a continuación.

Este mismo año, un equipo de vulcanólogos e ingenieros envió varios drones para que tomaran imágenes de la actividad del cráter. «Desde un punto de vista vulcanológico, nunca imaginamos que veríamos explosiones tan de cerca», apunta Emma Liu, miembro del equipo y vulcanóloga de la Universidad de Cambridge. «Es espectacular.»

Los aparatos voladores autónomos descubrieron un cono gigantesco que se había formado en el interior del cráter unos días antes de una de las erupciones mensuales. Liu y sus colaboradores sospechan que el cono siguió haciéndose más alto hasta que, como una precaria torre de bloques de madera, se volvió inestable y se derrumbó en parte, lo que habría liberado los flujos acrecentados de lava y piroclastos con una pauta que se repite con cierta regularidad.

Basándose en esta idea, quizá pueda predecirse con mayor precisión el momento en que se producirán las erupciones cíclicas. Einat Lev, vulcanóloga del Observatorio Larmont-Doherty de la Tierra que no participó en la investigación, asegura que se trata de «una magnífica demostración de los nuevos conocimientos que están aportando los drones sobre los volcanes y, en concreto, sobre los de Guatemala». Los resultados están aún a la espera de su publicación.

El equipo tiene pensado volver a Guatemala este mismo mes de noviembre para contrastar su hipótesis mediante la observación del cráter a lo largo de un ciclo completo. Esta vez, los drones estarán equipados con nuevos instrumentos que les permitirán tomar directamente muestras de la columna de ceniza. Ello quizás ayude a los científicos a determinar si el Volcán de Fuego está a punto de experimentar una nueva erupción catastrófica.

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