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1 de Julio de 2011
Agricultura

Malas hierbas resistentes

Varias especies de malezas eluden las técnicas avanzadas que intentan impedir su proliferación en los cultivos de todo el mundo.

cherie sinnen

En síntesis

Los herbicidas químicos mantienen a raya la naturaleza solo algún tiempo, ya que en última instancia las malas hierbas terminan por desarrollar resistencia a esos productos.

Las malezas han empezado a presentar resistencia al glifosato, el ingrediente principal del herbicida Roundup. Los cultivos de mayor importancia económica han sido modificados genéticamente para resistir la acción de este producto.

Los agrónomos deben buscar ahora nuevas estrategias para proteger las plantaciones. Mientras, algunos críticos sostienen que debe reexaminarse el empleo de la ingeniería genética.

La segunda semana de noviembre, el centro de Indiana se convierte en un mosaico de colores tostados y negros: aquí un campo cubierto de rastrojo de maíz y plantas de soja; un poco más allá, la tierra desnuda, donde el agricultor ha enterrado los residuos de la cosecha del verano anterior. El suelo se halla preparado para el cultivo, y aun así, si nos acercamos podemos distinguir algunos brotes de malas hierbas crecidas en otoño: pamplinas, hierba cana y ortigas de color púrpura. En un invernadero del campus de la Universidad de Purdue (Indiana), Chad Brabham, estudiante de postgrado especializado en malherbología, selecciona dos tiestos, cada uno con una planta de medio metro de altura, con hojas trilobuladas serradas que emergen de un tallo grueso. Se trata de una especie que crece con frecuencia en los terrenos baldíos o junto a las carreteras de Norteamérica. Ambrosia trifida, la ambrosía gigante, es una mala hierba de aspecto desagradable, igual que su prima A. artemisifolia, la ambrosía común, una planta que succiona gran cantidad de agua y produce polen alergénico.

Durante unos cincuenta años, esas plantas se han mantenido a raya gracias sobre todo al empleo de herbicidas químicos. Uno de los más utilizados ha sido el glifosato, el principio activo de algunos productos para erradicar malezas, como el Roundup de Monsanto. Brabham coloca las dos macetas en una cámara de pulverización y llena un pequeño depósito con una solución de la sal potásica de glifosato. Un cabezal aspersor deslizante atraviesa la cámara de extremo a extremo y empapa las hojas de color gris verdoso con una dosis que debería ser letal. Brabham retira las macetas y las devuelve a la mesa de cultivo. Lo que les suceda a estas malas hierbas en las próximas 24 horas reflejará, en un microcosmos, aquello a lo que los agricultores del medio oeste de EE.UU. se enfrentan esta temporada.

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Otras medidas para controlar las malas hierbas

    • Jordi Izquierdo

Aunque el riesgo de aparición de resistencias en Europa resulta menor que en otras zonas, convendría evitar la dependencia exclusiva de los herbicidas.

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