Regeneración ósea

Se están desarrollando nuevos materiales con capacidad de convertirse en hueso.

rafael pablo lozano fernández

Si nos propusieran substituir nuestros huesos por una superaleación de alta resistencia, seguramente rechazaríamos la oferta. Nuestra decisión sería, sin duda, la acertada. Si bien es cierto que la ciencia de materiales ha desarrollado materiales avanzados, con excelentes propiedades mecánicas, no es fácil lograr la combinación de ligereza, tenacidad, flexibilidad y resistencia que presenta el hueso. Además, el hueso cumple una serie de necesidades metabólicas y fisiológicas que van más allá de la función mecánica.

El hueso es un material nanocompuesto: consta de una matriz de fibras de colágeno, reforzadas con nanocristales de un fosfato cálcico, la hidroxiapatita. La fase mineral representa alrededor del 65 por ciento en peso del tejido óseo. Sin embargo, las propiedades del hueso no se explican simplemente por las materias primas de las que está hecho, sino por su compleja estructura. Además, el tejido óseo posee la capacidad de autogenerarse, de fabricarse a sí mismo, ya que contiene en su seno las células que deposita la matriz ósea, los osteoblastos. De ahí que pueda adaptarse a las condiciones biomecánicas y consolidar fracturas (siempre y cuando exista una estabilidad mecánica y el defecto no sea demasiado grande).

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