Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

Darwin, geólogo

Aclamado como biólogo, suele ignorarse que pasó cinco años en el Beagle realizando trabajos geológicos, especialidad que él sentía profesar y a la que aportó valiosas contribuciones.

Inevitablemente tendemos a contar a Darwin entre los biólogos, preocupado por el origen y la evolución de las especies vegetales y animales. La verdad es que era geólogo, mucho más que naturalista, cuando tomó parte en la famosa travesía del Beagle de 1831 a 1836. Y militante de esa disciplina se veía a sí mismo en los años subsiguientes al viaje. No fue secundaria su aportación a la geología. En su cuidadoso trabajo de campo reunió colecciones de piezas de valor persistente. Sus intuiciones sobre el origen de los arrecifes coralinos pusieron los fundamentos sobre lo que habría de ser la explicación contemporánea. Por último, débese a su labor geológica una influencia poderosa en su interpretación de la evolución, o de la «transmutación» por decirlo con el término de su tiempo.

El interés que Darwin profesaba por la geología no arrancaba de ninguna arraigada dedicación a la misma. A decir verdad, en el inicio del viaje nuestro hombre se encontraba mejor preparado para recoger especímenes animales de insectos e invertebrados. La afición a la entomología veníale de su juventud y se aplicó al estudio de los invertebrados durante el par de años que pasó en la facultad de medicina de la Universidad de Edimburgo.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.