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La Tierra tiembla en silencio

No todos los seísmos van acompañados de un gran estruendo. Ciertos temblores silenciosos presagian tsunamis o terremotos devastadores.

DAVID FIERSTEIN

En síntesis

No todos los seísmos van acompañados de un gran estruendo. En ocasiones, la tierra tiembla en silencio. Este nuevo tipo de terremotos sigilosos obliga a replantear nuestros conocimientos sobre el comportamiento de las fallas proclives a lo seísmos.

En casos excepcionales, el temblor silencioso de las laderas de un volcán costero puede desencadenar ingentes avalanchas en cascada que se precipitan al mar y provocan tsunamis de notable altura.

En zonas de falla creadas por la subducción de una placa bajo otra, los temblores silenciosos promueven la aparición de conmociones sísmicas en el terreno.

En otros lugares, los deslizamientos sigilosos podrían laborar contra el desencadenamiento de un terremoto violento, porque relajan las tensiones a lo largo de las fallas, que, sin ese freno, provocarían la sacudida.

A principios de noviembre de 2000, la Gran Isla de Hawai sufrió la mayor conmoción sísmica de los últimos diez años. Se hundieron en el mar unos 2000 kilómetros cúbicos del flanco sur del volcán Kilauea, liberando la energía de un seísmo de 5,7. Parte del desplome se produjo en una zona que frecuentan a diario miles de personas para contemplar un espectacular río de lava. Pese a todo, nadie advirtió el temblor, ni siquiera los sismólogos.

¿Cómo pudo pasar inadvertido un suceso de tal magnitud? Sólo ahora sabemos que no todos los movimientos sísmicos se acompañan de grandes estruendos. En el Kilauea se dio uno de los ejemplos más claros de terremotos silenciosos, un tipo de movimiento de tierras desconocido por la ciencia hasta hace pocos años. Por supuesto, el autor nunca hubiese detectado este seísmo de no ser por la red de sensores que utilizaba el Observatorio Volcánico de Hawai del Servicio de Inspección Geológica de los Estados Unidos para el seguimiento de la actividad del volcán. Cuando observé que el flanco sur del Kilauea se había desplazado 10 centímetros a lo largo de una falla subterránea, vi también que había tardado unas 36 horas en recorrer esa distancia, un paso de tortuga tratándose de un terremoto. En un temblor típico, un lado de la falla se adelanta al otro a velocidad supersónica, en cuestión de segundos, celeridad suficiente para crear las ondas sísmicas que sacuden con estruendo el terreno.

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