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Las marismas del Parque Nacional de Doñana

La diversidad y elevada productividad de las comunidades vegetales de la marisma dependen de un frágil equilibrio con las variables del medio físico y los consumidores. La pérdida de heterogeneidad ambiental amenaza el futuro de estas comunidades.

Para entender el proceso de formación de las actuales marismas del Guadalquivir, hay que remontarse al final de la transgresión flandriense, que se inició hace 18.000 años. Durante ese episodio, el nivel del mar ascendió unos 120 metros, invadiendo el continente y organizando grandes estuarios a partir de las desembocaduras de los ríos.

Comenzó así a configurarse el nuevo litoral, cuyo principal agente formador era la corriente de deriva que, con dirección oeste-este, aportaba grandes cantidades de arenas provenientes de la erosión y arrastre de materiales del farallón costero. Se formaron barras arenosas (spits), adosadas a la margen derecha de los ríos, que ocasionaron el cierre de la desembocadura de los cauces menos caudalosos y la creación de lagunas litorales. La datación de la turba acumulada en algunas de estas lagunas (Las Madres) permite establecer el final de la transgresión flandriense, y la correspondiente estabilización del litoral, en 6000 años antes de la actualidad, aproximadamente.

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