Frenemos la sexta extinción

Solo así evitaremos las consecuencias más drásticas de la pérdida de biodiversidad.

GETTY IMAGES/EISENLOHR/ISTOCK

La conservación de la naturaleza y de la biodiversidad constituye uno de los retos más difíciles a los que la humanidad tiene que hacer frente. La deforestación, la sobreexplotación de los recursos naturales y la extinción de especies, así como el cambio climático, son algunas de las principales causas de la situación crítica en la que nos hallamos. Dichos procesos se están intensificando en todo el planeta y, si continúan al ritmo actual, desaparecerán vastos ecosistemas y los servicios que estos nos brindan, como el agua dulce, la polinización de los cultivos y el control de plagas y enfermedades. Para mantener la calidad de vida y el bienestar humanos es, por tanto, fundamental evaluar los problemas ambientales globales y diseñar medidas que los mitiguen.

La pérdida de la diversidad biológica es, sin duda alguna, el problema ambiental más urgente. No solo son preocupantes las tasas de destrucción de ecosistemas y de extinción de especies. También están desapareciendo poblaciones enteras de estas, es decir, el conjunto de individuos de una especie que viven en un mismo lugar. La disminución de las poblaciones, aunque las especies no se extingan, puede tener grandes repercusiones en otras especies con las que se relacionan y en el funcionamiento de los ecosistemas.

Sin embargo, nuestra capacidad de evaluar esas pérdidas es limitada. Ello se debe a que todavía desconocemos la mayoría (el 90 por ciento o más) de las especies que habitan nuestro planeta, lo que significa que podrían desaparecer antes de ser descritas. Este conocimiento incompleto permite a algunos minimizar la gravedad del problema.

A pesar de esas deficiencias, las cifras disponibles sobre la destrucción de especies conocidas son alarmantes. Se estima, por ejemplo, que desde 1980 han desaparecido el 70 por ciento de los individuos de todas las aves y mamíferos. Además, cerca del 40 por ciento de todas las especies de vertebrados (mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces) se hallan en peligro de extinción, y otras miles más se hallan amenazadas. La lista parece interminable: el lobo mexicano, el oso polar, los rinocerontes, los elefantes africanos y asiáticos, el tití león dorado, el tití bicolor, el lobo de crin, la nutria gigante, el quetzal, la grulla americana y la guacamaya azul son solo algunas de ellas.

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