Hace 50, 100 y 150 años

Recopilación de noticias publicadas en Scientific American.
Por Daniel C. Schlenoff

1921: Una manguera hidráulica flexible de acero recién desarrollada conduce el fluido motriz a una taladradora, lo que aumenta su versatilidad en la construcción. [SCIENTIFIC AMERICAN, VOL. CXXIV, N.o 9, 26 de febrero de 1921]

 

1971
El ordenador más rápido

«La computadora ILLIAC IV, que en breve quedará terminada, es la cuarta generación de una línea de máquinas avanzadas concebidas y desarrolladas en la Universidad de Illinois. La ILLIAC I, una máquina de tubos de vacío terminada en 1952, podía realizar 11.000 operaciones aritméticas por segundo. La ILLIAC II, una computadora de transistores y diodos terminada en 1965, alcanzaba las 500.000 operaciones por segundo. La ILLIAC III es una computadora especializada diseñada para la digitalización de grandes cantidades de datos visuales. La ­ILLIACIV, que emplea semiconductores de última tecnología, es en realidad una batería de 64 computadoras “esclavas”, capaces de ejecutar entre 100 millones y 200 millones de instrucciones por segundo. A diferencia de sus predecesoras, que resuelven los problemas mediante series de pasos secuenciales, la ILLIAC IV se ha ideado para ejecutar hasta 64 cálculos simultáneamente. Para que esa estructura computacional pueda emplearse eficientemente, el problema debe admitir el procesado en paralelo, no el secuencial. —L. Slotnik»

1921
Los cohetes ganan

«El valor de los cohetes de carga múltiple para la investigación a gran altitud se evidencia al percatarnos de que, salvo para un proyectil disparado desde un cañón, donde se generan unas fuerzas de una intensidad insoportable para unos instrumentos delicados, ese procedimiento es el único que no requiere la presencia de aire. En cuanto a la propulsión más allá del predominio de la gravedad terrestre, la cuestión tal vez más debatida sea: “¿Cómo valorar esa prestación, aun admitiendo que sea físicamente posible?”. Esta pregunta sugiere otras: “¿Cómo vamos a recuperar algo lanzado así? ¿Cómo puede regresar un ‘voluntario’ (de los que ha habido 18)?”. Además, la velocidad de 970 kilómetros por segundo, que según el señor Morrison causaría la desintegración del cohete en un rastro incandescente de llamas y humo, no se alcanzaría hasta más de 1100 kilómetros de altitud, a la cual debe existir un vacío absoluto. —R. H. Goddard»

Las cuatro dimensiones del ser

«Del ensayo Relativity, de “Zodiaque” (Lyndon Bolton, Londres), ganador de los cinco mil dólares del premio Eugene Higgins: “Por eso, la distancia y el tiempo carecen de la naturaleza que anteriormente se les atribuía. Tal como se presentan a nosotros, son relaciones entre el objeto y el observador que cambian conforme cambia el movimiento relativo a él. El tiempo ya no puede contemplarse como algo independiente de la posición y el movimiento; pero entonces, ¿qué es la realidad? La única respuesta posible es que los objetos debemos contemplarlos como existentes en cuatro dimensiones, tres de las cuales son las ordinarias de longitud, anchura y altura, y la cuarta, el tiempo.”»

1871
Fauna a la venta

«El comercio de pájaros parece hallarse en situación floreciente. En EE.UU. se importan más de 40.000 canarios al año, y probablemente se críen en el país otros 10.000. El número de camachuelos, jilgueros, zorzales, petirrojos y alondras importados se eleva a entre 500 y 600 para cada variedad. Un total de 3000 gorriones de Java son traídos desde aquella región por los barcos, y un número igual de loros se venden anualmente solo en esta ciudad. Los picos de coral y otras variedades pequeñas escasean y apenas llegan en cantidades superiores a 100 o 200 al año. Los periquitos y los tortolitos de Australia siguen a los loros en importancia relativa.»

Carga letal

«El vapor England, que partió de Queenstone el 12 de enero con 200 pasajeros a bordo, se vio obligado a retornar a puerto a causa de la rotura en la bodega, durante una fuerte tormenta, de un número de barriles de polvo decolorante. El gran oleaje penetró en el barco y ello liberó gas cloro en cantidad suficiente para casi asfixiar a todas las personas a bordo. Se intentó retirar el polvo, pero resultó imposible que nadie sobreviviera en la bodega el tiempo necesario para colocar los rezones, y el capitán decidió poner proa a puerto a la máxima velocidad.»

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