El automóvil: limpio y a medida

Dotados de inteligencia, los automóviles se ajustarán a sus conductores y les ayudarán a evitar las aglomeraciones del tráfico.

Hace ya décadas, cuando los vehículos a motor comenzaban a hacerse omnipresentes en muchos países, la imagen del conductor por una carretera solitaria o un parque iluminado por la luna plasmaba la esencia del progreso y la autonomía. Había una buena razón: en los países desarrollados, el automóvil empezaba a dilatar los horizontes de la gente, ensanchando el área donde podía vivir, trabajar y descansar.

Pero como muy bien sabe quien ha tenido que soportar una larga y cansina retención, los coches se ven inmersos en un enorme y complejo sistema, a veces impredecible. Por sus arterias fluyen ríos de vehículos que conducen personas con destreza y talante muy dispar. El número creciente de vehículos satura ya ese sistema en muchas áreas urbanas; en no pocas, además, agrava su nivel de contaminación. Entre accidentes, carburante desperdiciado y contaminación, el mundo se gasta billones de pesetas al año.

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