Máquinas microscópicas

Los procesos de fabricación electrónicos permiten encerrar en una micropastilla una planta química.

La industria electrónica se basa en su capacidad para multiplicar por dos, cada año y medio, el número de transistores alojados en un microcircuito, tendencia reflejada en la revolución espectacular de la electrónica. La fabricación de millones de elementos microscópicos en una superficie no mayor que un sello de correos comienza ya a impulsar una nueva técnica cuyo alcance trasciende el campo donde se produjeron el teléfono portátil y el ordenador personal.

Con materiales y procesos de la microelectrónica, se han podido crear microscópicos balancines, pozos, engranajes, membranas e incluso motores capaces de mover átomos o abrir y cerrar válvulas para trasegar mililitros de líquido. Las dimensiones de esos elementos mecánicos se miden en micras, unidad del orden de una fracción de la anchura de un cabello humano. Y, como los transistores, es posible fabricarlos por millones de una sola vez.

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