Nuevos satélites para comunicaciones personales

Mediante flotas de satélites, pronto se podrá establecer contacto con personas de cualquier lugar de la Tierra sin más que un pequeño teléfono de bolsillo.
Desde que se puso en órbita el primer modelo comercial en el año 1965, el satélite de comunicaciones se ha convertido en pieza clave de las comunicaciones mundiales. Partiendo de comienzos modestos --aquel satélite sólo podía establecer 240 circuitos de voz al mismo tiempo-- la técnica se ha desarrollado hasta el punto de que los satélites cursan hoy un tercio del tráfico telefónico vocal y esencialmente todas las transmisiones de televisión entre distintos países.
Pero una gran parte del tráfico de voz vehiculado por satélites se dirige a países que no tienen acceso a cables de fibra óptica, que son el medio preferido para el transporte de comunicaciones telefónicas. Los grandes satélites de comunicaciones se sitúan típicamente en órbitas geosíncronas, donde se mantienen constantemente a unos 36.000 kilómetros de altura sobre el mismo punto de la superficie terrestre (de ahí que también se llamen satélites geoestacionarios). A causa de ello las señales tardan un cuarto de segundo en recorrer en ambos sentidos la distancia entre satélite y Tierra, lo que retarda las respuestas recibidas durante la conversación. Aunque no a todos los usuarios les irrita ese retardo, los satélites de comunicaciones progresivamente se van dedicando al transporte de señales de televisión y de datos más que al tráfico de telefonía.

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