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1 de Septiembre de 1997
Agricultura

Abonos nitrogenados

La alimentación de la población humana obliga a utilizar gran cantidad de fertilizantes químicos. La distribución del nitrógeno sobre la Tierra sufre así una profunda, y puede que peligrosa, modificación.
Durante el siglo veinte la humanidad casi ha cuadruplicado su número. Aunque son muchos los factores que han favorecido esta expansión sin precedentes, no hubiera podido continuar en los últimos decenios de no haber existido una actividad muy extendida, pero poco apreciada, como es la síntesis de amoniaco. La disponibilidad de amoniaco, y de los fertilizantes nitrogenados que de él se derivan, ha eliminado de manera efectiva lo que siempre fue la mayor limitación para la producción de alimentos. Que la población mundial actual tenga suficientes alimentos (por término medio) se debe a muchos avances de las prácticas agrícolas modernas. Pero a quien la humanidad tiene que agradecer básicamente esta abundancia es a una industria química clave: la que produce abonos nitrogenados.
¿Por qué es tan importante el nitrógeno? Si se le compara con el carbono, el hidrógeno o el oxígeno, no es más que un constituyente minoritario de la materia viva. Pero mientras que los tres primeros pasan fácilmente de sus enormes reservas naturales a los tejidos vivos, a través de los alimentos y del agua consumidos, la mayor parte del nitrógeno permanece bloqueada en la atmósfera. El nitrógeno que pueden absorber directamente las plantas, los animales y los seres humanos es una parte ínfima.

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