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Destellos de rayos gamma

Nuevas observaciones aclaran los destellos más potentes del universo.
Intensos destellos de rayos gamma iluminan nuestro cielo unas tres veces al día. Son invisibles al ojo humano, pero los instrumentos astronómicos los captan. Es probable que las fuentes de esta intensa radiación emitan más energía en pocos segundos o en minutos de la que podrá emitir el Sol en toda su larga vida de diez mil millones de años. Se lleva más de treinta años tratando de determinar el lugar donde se originen estas explosiones y cómo pueda llegar a acumularse allí energía tan inaudita. El fenómeno se ha resistido al análisis científico hasta hace muy poco, pues los destellos provienen de direcciones aleatorias del cielo y desaparecen sin dejar rastro.
Sin embargo el 28 de febrero de este año sí hubo suerte. Una de estas explosiones alcanzó de lleno al satélite italo-holandés Beppo-SAX durante aproximadamente 80 segundos. El monitor de rayos gamma instalado en el satélite localizó el lugar exacto donde se produjo el fulgor --etiquetado prosaicamente como GRB 970228--, situado a pocos minutos de arco de la constelación de Orión y a medio camino entre las estrellas alpha Tauri y gamma Orionis. Ocho horas más tarde los operadores giraron el satélite para observar la misma zona con un telescopio de rayos X. Encontraron una fuente de rayos X (radiación de frecuencia algo menor que los rayos gamma) que se desvanecía rápidamente y fijaron su posición con un margen de error de un minuto de arco.

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