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  • Investigación y Ciencia
  • Agosto 2008Nº 383

Ecología

Dunas costeras

Estos ambientes arenosos albergan una rica biodiversidad vegetal y animal. Purifican el agua y protegen contra el impacto de tormentas, huracanes y tsunamis.
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La belleza natural de las playas y las zonas costeras las convierte en motivo de uno de los principales destinos turísticos. Pero esa predilección por las costas no es nueva. Desde hace milenios se han considerado lugares idóneos para el establecimiento de poblados y ciudades. Ello se debe, sobre todo, al clima, los movimientos migratorios, las rutas comerciales y las actividades económicas. En la actualidad, alrededor del 40 por ciento de la población mundial vive a menos de cien kilómetros de la costa y el 80 por ciento de las principales ciudades (con más de 10 millones de habitantes) son costeras. Y se espera que la población en las costas continúe creciendo a un ritmo acelerado.
La atracción que los humanos sentimos por las costas, no va acompañada de un conocimiento cabal de las mismas. Antes bien, no suele considerarse su dinámica ni tomarse en cuenta la amenaza que se cierne sobre su flora y su fauna. Se da por sentado que las costas constituyen un recurso inagotable.

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