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1 de Febrero de 2005
Paleontología

Dinosaurios árticos de Alaska

Hace entre 75 y 70 millones de años, unos poderosos dinosaurios medraban en las tierras que hoy forman el norte de Alaska. Debieron adaptarse a unas duras condiciones climáticas.
Arrodillado en el yacimiento, pasaba una y otra vez la escobilla limpiadora cuando salió de repente un hueso, nada menos que el hocico de Pachyrhinosaurus, un extraño dinosaurio con cuernos, pariente lejano del Triceratops. No era el primer fósil de este animal que se hallaba en Alaska. Ni siquiera el segundo. Sin embargo, conservaba partes del cráneo ausentes en los otros.
Reanudamos las excavaciones. Se conjugaban los trabajos de pico y pala con la remoción suave de las escobillas. Recuperamos huesos y dientes de tres géneros de dinosaurios más. Tardaría un año en comprender que bajo nuestros pies se hallaban también los restos de otros siete cráneos de Pachyrhinosaurus. Tenían una edad similar; probablemente, murieron a la vez, fuera por una inundación u otra catástrofe. Esa agregación de fósiles constituía una primera prueba del comportamiento gregario de los dinosaurios árticos.

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