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1 de Febrero de 2005
Historia de la astronomía

El descubrimiento de Neptuno

¿Se apropiaron los británicos de méritos que no les correspondían?

"Esa estrella no figura en el mapa". Estas palabras, pronunciadas por el estudiante de astronomía Heinrich Louis d’'Arrest bajo la cúpula del Observatorio de Berlín el 23 de septiembre de 1846, resuenan desde entonces en todas las instituciones astronómicas.

D’'Arrest, ante un mapa celeste desplegado, ayudaba al astrónomo titular Johann Gottfried Galle a verificar una predicción extraordinaria del matemático francés Urbain Jean Joseph Le Verrier. Este había desarrollado la hipótesis de que Urano —el planeta más alejado del Sol, según se creía por entonces— se desviaba de su órbita debido a la atracción gravitatoria de otro planeta, desconocido hasta ese momento. Cinco días antes había escrito a Galle: "Puede comprobar, señor, que demuestro ... [que] las observaciones de Urano sólo tienen sentido si se introduce la acción de un nuevo planeta hasta ahora desconocido, y debe destacarse que en la eclíptica sólo hay una posición que pueda asignársele a ese planeta perturbador".

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