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Actualidad científica

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  • Investigación y Ciencia
  • Febrero 2005Nº 341

Medicina

Endocannabinoides cerebrales

La investigación sobre sustancias naturales que remedan los efectos de la marihuana en el cerebro podría arrojar luz sobre el tratamiento del dolor, la ansiedad, los desórdenes alimentarios, las fobias y otros trastornos.

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Cuenta la marihuana con una historia de luces y de sombras. Su nombre evoca, en algunos, imágenes de embriagados estupefactos, perdidos por el espacio exterior. Para otros es sinónimo de serenidad, de ralentización de la ajetreada vida moderna. A los enfermos de cáncer, les ayuda a soportar las debilitantes náuseas que provoca la quimioterapia; alivia también el dolor crónico. La marihuana es todo eso y mucho más; su historia milenaria se extiende en el tiempo y la geografía de varios continentes. En realidad, todos estamos familiarizados con esta sustancia. Cualesquiera que sean nuestra orientación política o aficiones recreativas, cada uno de nosotros, sin excepción, “cultiva” en su cerebro una variedad de esta droga: los endocannabinoides (de Cannabis sativa, el nombre científico de la marihuana).

La investigación reciente en torno a estos compuestos naturales ha conducido a descubrimientos muy sugestivos. Se ha puesto de manifiesto un nuevo sistema de transmisión de señales en el cerebro, una forma de comunicación interneuronal que hace quince años ni tan siquiera se presentía. El pleno conocimiento de este sistema de señalización podría cosechar enormes beneficios, pues arrojaría luz sobre el tratamiento de la ansiedad, el dolor, las náuseas, la obesidad, las lesiones cerebrales y otros trastornos. Tales tratamientos se diseñarían de suerte tal que evitarían los efectos secundarios de la propia marihuana.

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