Discos de acreción en estrellas binarias

Los discos de materia se organizan de forma espontánea alrededor de objetos de estructura muy dispar; desde estrellas recién nacidas hasta cuásares. El estudio de las estrellas variables nos permite conocer el comportamiento de esos discos.

Las estructuras en disco, los discos, abundan en los cielos. En la mayoría de los casos, rodean un objeto central de gran masa, por ejemplo, una estrella o un agujero negro. La materia del disco suele avanzar hacia el interior hasta depositarse, con el tiempo, sobre el objeto central. Ese es el motivo de que se les llame discos de acreción. Se les implica en fenómenos tan dispares como la formación de estrellas y planetas o el abastecimiento energético de los cuásares.

Los tipos mejor estudiados son los que residen en los sistemas de estrellas binarias sometidas a interacción. Los autores han fijado su atención en las variables cataclísmicas, clase misteriosa e inestable de estrellas binarias en interacción que pueden centuplicar su brillo en sólo unas horas. Estos sistemas, fascinantes por derecho propio, sirven de banco de pruebas para desentrañar la física de los discos de acreción.

Alguien podría maravillarse de esa frecuencia con que se desarrollan en el universo morfologías discoidales altamente organizadas. La verdad es que las leyes fundamentales de la física favorecen esas estructuras. Consideremos, por ejemplo, una nube irregular y constituida por partículas que se mueven en órbitas aleatorias; concedamos, además, que el conjunto posee un momento cinético neto, y, si la nube es de gas, séanos permitido llamar "partícula" a una porción pequeña del volumen de la misma.

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