La cosecha de la misión Galileo

Acosada por los tropiezos técnicos, muy pocos eran los que creían que la nave espacial Galileo llevase a término su inspección exhaustiva de Júpiter y sus satélites. Ni nadie imaginaba que iba a encontrarse con un sistema tan heterogéneo.

Para ahorrar energía, la sonda viajaba sin emitir señales de radio. Sólo un reloj contaba los segundos. A 215.000 kilómetros por encima de la misma, la nave compañera se hallaba lista para recibir sus transmisiones. En la Tierra, ingenieros y científicos, muchos de ellos con veinte años casi de dedicación al proyecto, esperaban, tensos, las dos señales clave. La primera era un bit de datos, un sí o un no; ese guiño habría de revelarnos si la sonda lograba sobrevivir al descenso en llamas por la atmósfera imponente de Júpiter.
Llegar hasta allí no había sido fácil. Cuando se concibió la misión Galileo, a mediados de los setenta, se suponía que la nave espacial no tripulada, compuesta de sonda y vehículo orbital, partiría al espacio en 1982. El transbordador llevaría a Galileo hasta una órbita terrestre, desde donde saldría impulsada hacia Júpiter mediante una sección superior motriz de cohete. Pero surgieron problemas en los primeros lanzamientos del transbordador y en el desarrollo de la sección motriz, con el consiguiente retraso del proyecto. Más tarde, en 1986, se produjo la tragedia del Challenger, en el preciso momento en que se ultimaban los preparativos del lanzamiento de la nave Galileo. Los ingenieros, obligados por las circunstancias a adoptar una sección motriz más segura, aunque menos potente, tuvieron que proyectar una trayectoria muy complicada, que, en sus aproximaciones a Venus y luego a la Tierra, aprovechaba la fuerza de la gravedad para conseguir el impulso que no le proporcionaba el nuevo cohete. El lanzamiento tuvo lugar en 1989 y el viaje duró seis años. A los dos del lanzamiento, la misión sufrió otro percance: no se desplegó la antena de comunicaciones principal, parecida a un paraguas, y la nave se quedó sólo con la antena auxiliar secundaria de capacidad limitada. Más adelante se atascó el equipo de grabación, indispensable para el almacenamiento de datos.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.

Responsable: Prensa Científica, S.A. Finalidad: enviarle por correo electrónico los boletines que haya solicitado recibir. Derechos: tiene derecho a acceder, rectificar y suprimir sus datos, así como a otros derechos, como se explica en la información adicional y detallada que puede consultar en nuestra Política de Privacidad.