Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

  • 22/06/2018 - DESARROLLO EMBRIONARIO

    Logran modificar la forma de los tejidos embrionarios mediante optogenética

    Con ello se está más cerca de la creación de tejidos biológicos con formas personalizadas, lo que tiene importantes repercusiones en medicina regenerativa.

  • 21/06/2018 - Toxicología

    Abuelos expuestos, nietos afectados

    En ratones, los efectos negativos del bisfenol A, compuesto tóxico presente en botellas de plástico, dentífricos o resinas, se observan más allá de la segunda generación. En concreto, la sustancia podría afectar la vocalización de los descendientes.

  • 20/06/2018 - Genética

    Una levadura desafía al código genético

    Entre las reglas verdaderamente inviolables de la vida está la inmutabilidad del código genético. Bacterias, plantas, personas: los seres vivos construyen sus proteínas siguiendo unas mismas instrucciones, codificadas mediante secuencias de unos mismos grupos de tres letras. Pero siempre hay quien que va por libre.

  • 20/06/2018 - Alimentación

    Alimentos de doble filo

    Los aperitivos ricos en grasas e hidratos de carbono activan de manera intensa las áreas cerebrales de recompensa, lo que los convierte en muy gratificantes.

  • 19/06/2018 - Astrofísica

    Cuando una estrella se cruza con un agujero negro

    Se ha observado por primera vez de forma casi directa la fragmentación de un objeto por un agujero negro y la creación de un chorro de partículas ultraveloces.

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Investigación y Ciencia
  • Junio 2018Nº 501

Neurociencia

El impulso nervioso, reimaginado

Unos físicos que han reproducido experimentos de hace medio siglo aseguran que las neuronas no se comunican mediante impulsos eléctricos, sino mecánicos.

Menear

En la habitación de un hospital de Copenhague, una joven yace tumbada en una camilla. Mantiene el brazo izquierdo extendido, con varios electrodos conectados a él. Cada pocos segundos, un chasquido resuena en el aire: una descarga eléctrica. Y cada vez que eso sucede, los dedos se le contraen involuntariamente y el rostro se le crispa. Al acabar el día habrá recibido cientos de ellas.

La mujer, a la que atienden varios médicos ataviados con batas, está cediendo el brazo por 1000 coronas danesas, unos 135 euros. Thomas Heimburg, formado en biofísica y mecánica cuántica, se halla sentado en un taburete a una distancia prudencial, bosquejando en su iPad los detalles de un crudo experimento del cual espera resultados trascendentes.

Los facultativos han inyectado a la mujer un anestésico local, lidocaína, a una dosis que le insensibiliza el miembro. Al principio los nervios no responden a las descargas, pero los asistentes aumentan gradualmente la intensidad. Ahora las sacudidas alcanzan los 40 miliamperios, casi diez veces el valor inicial, similar a la corriente que circula por una bombilla de cinco vatios.

¡Zas! Otra descarga. La mano se retuerce como una serpiente moribunda. Heimburg, con la vista fija en un monitor de la pared, no presta atención a ella. En la pantalla, una onda que representa la señal eléctrica en los músculos y los nervios del brazo exhibe un pronunciado pico, lo cual indica que las descargas, en progresivo aumento, han empezado a sobrepasar el efecto de la anestesia. El nervio está emitiendo ahora impulsos con tanta fuerza como antes de inyectar la lidocaína. Heimburg parece complacido. «Esto pone en entredicho todo lo escrito en los libros», afirma con voz serena.

Miembro del Instituto Niels Bohr de Copenhague, institución célebre por sus investigaciones en física, Heimburg abriga la esperanza de poder rebatir buena parte de lo que recogen los libros. Yo mismo presencié en diciembre de 2011 el experimento descrito, concebido para investigar un misterio médico que se remonta muchos años atrás.

Los anestésicos generales se llevan aplicando en medicina 170 años y hoy se conocen docenas. Si se eleva poco a poco la dosis, todos silencian las funciones nerviosas del cuerpo y del cerebro en un orden definido: primero la creación de los recuerdos, luego la sensación de dolor, después la consciencia y, por último, la respiración. Ese mismo orden se repite en todos los animales, desde el ser humano hasta la mosca.

Pero hasta hoy nadie sabe cómo opera realmente la anestesia. El óxido nitroso, el éter, el sevoflurano y el xenón poseen estructuras moleculares tan dispares que a primera vista parecería improbable que ejercieran los mismos efectos uniéndose a proteínas similares de las células, como ocurre con otros medicamentos.

Puede conseguir el artículo en:

Artículos relacionados

BOLETÍN ACTUALIDAD¿Quieres estar al día de la actualidad científica? Recibe el nuevo boletín de actualidad con nuestros mejores contenidos semanales gratuitos (noticias y posts). Si lo deseas también puedes personalizar tu suscripción. BOLETÍN ACTUALIDAD¿Quieres estar al día de la actualidad científica? ¡Recibe el nuevo boletín de contenidos gratuitos! Ver más boletines.